EDITORIAL
diario El País

Confusión de roles

"El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles sino importantes" expresó Winston Churchill hace más de medio siglo y la frase no ha perdido vigencia.

Día a día vemos un esfuerzo constante por parte de políticos, periodistas, empresarios, intelectuales y todólogos por ocupar espacios en el debate público por el mero hecho de regodearse en su repercusión. No pasará desapercibido al lector atento que con escaso aporte en la mayoría de los casos.

Un buen ejemplo puede dar pie a nuestro caso. Desde el comienzo de su gestión como intendente de Montevideo Carolina Cosse se ha tenido una intensa actividad mediática, transmitiendo seguido sus actividades con videos en vivo por redes sociales y convocando permanentemente a los medios para realizar anuncios. Bien analizado, esta actitud de Cosse demuestra que su gestión está siendo manejada más por una agencia de publicidad que por una craneoteca de expertos, lejana a los fines de su institución y persiguiendo otros intereses.

Es justo reconocer que la gestión de Cosse ha sido más colaborativa con el gobierno nacional en la lucha contra la pandemia que la de su antecesor de triste y corta memoria. Pero al mismo tiempo, Cosse compite con la gestión nacional, asumiendo temas que no son de su competencia y descuidando los que le son naturales y exclusivos. Por ejemplo, destina unos pocos recursos a subsidiar a los trabajadores del carnaval con un criterio discutible, otros pocos recursos a un plan de vivienda sin anuncios concretos, mientras descuida la limpieza de la ciudad y el estado de las calles, lo que es su responsabilidad.

Es evidente que Cosse, incumpliendo su promesa de campaña de que no intentaría ser candidata a presidente para completar todo el período al frente de la Intendencia -crítica que le realizaba a Daniel Martínez-, está enfocada demasiado temprano en la carrera por suceder a Luis Lacalle Pou. No es ajeno al camino seguido en su momento por Tabaré Vázquez que cimentó su sendero a la candidatura a la presidencia de la República con una muy mala gestión municipal y muchos fuegos de artificios en otros temas que no eran de su incumbencia.

Es en este sentido que aplica la frase de Churchill: Cosse procura parecer importante pero no es útil a la sociedad, en particular, a la ciudadanía de Montevideo que la eligió para encargarse de los temas de gestión departamental. Es evidente la gran carencia de Montevideo en la materia, la ciudad está permanentemente sucia, más allá de los picos de basura en fin de año y otras fechas conocidas de antemano en el calendario. No parece difícil mejorar la limpieza, lo logran ciudades más chicas como muchas del interior, incluyendo Canelones gobernada por su correligionario y competidor Yamandú Orsi y otras más grandes como la capital de la República Argentina.

El impulso de obras sobre el final de la gestión Martínez que se continuó en estos meses esconde la ausencia de obras importantes en la ciudad en las últimas tres décadas con escasos resultados concretos. Incluso algunas de las obras ya están requiriendo ajustes, reposiciones, las luminarias no funcionan, entre una larga serie de desperfectos. Alcanza con recorrer la “doble vía” de Luis Alberto de Herrera entre Avenida Italia y Ramón Anador para ver una obra pésimamente ejecutada.

La intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, compite con la gestión nacional asumiendo temas que no son de su competencia y descuidando los que le son naturales y exclusivos.

Ni que hablar de la excesiva burocracia municipal, los elevadísimos impuestos y la escasa descentralización que existe de tareas a los municipios -más ahora que existen tres gobernados por alcaldes blancos-. Estos son los temas de Cosse aunque no le gusten, reditúen menos en la prensa, requiera inversiones que llevan tiempo y no le permitan su video diario en las redes sociales.

Necesitamos servidores públicos con vocación por lo público, que cumplan sus legítimas aspiraciones personales en base a buenos resultados para sus mandantes y no en base a la venta de humo. Es cierto que las encuestas muestras que la popularidad de Cosse en las encuestas es positiva, pero cuesta creer que sostenga este tinglado armado con palitos por cinco años.

Churchill prometió “Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”, enfrentó los problemas de su tiempo con decisión y no en base a encuestas y agencias de publicidad. Así ganó la guerra y, también es cierto, perdió las elecciones siguientes. Al final, sin embargo, la historia lo colocó entre los más importantes estadistas del mundo en el siglo XX. Al fin y al cabo, lo efímero contra lo permanente, ser importante contra ser útil.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados