Editorial

La China de Mao en la escuela

La mayoría de los niños y adolescentes que serán los futuros ciudadanos del país, solo accede a un conocimiento sumario de la historia reciente del Uruguay y del mundo cuando cursa Educación Primaria. 

En efecto, sabido es que la mayoría de los jóvenes no termina la Secundaria. Además, los que llegan a cursar tercero y cuarto de liceo no siempre tratan estos temas en Historia por lo extenso de los programas. Así las cosas, la amplia idea que se haga el escolar de sexto año en estos asuntos será, en la mayoría de los casos, la única que tenga en su futuro.

Los libros de referencia utilizados por los escolares son también importantes para los maestros. Allí hay material pedagógico y un relato legitimado para estudiar sobre "Historia y construcción de la ciudadanía". Uno de los más vendidos es editado por Santillana y dirigido por Alejandra Campos. ¿Quiere saber cómo se presenta el régimen de Mao en la escuela?

La visión que se tenga sobre China es muy relevante. No solamente porque es el país más poblado, sino porque es hoy en día la segunda potencia económica mundial y se transformó en el siglo XXI en principalísimo socio comercial del país y de toda Sudamérica. China vive un régimen dictatorial comunista desde 1949, y Mao Tse-Tung fue el protagonista más importante en la proclamada República Popular China, hasta su muerte en 1976.

En la página 114 del texto escolar hay una sintética presentación de "la China de Mao". Allí se menciona el Gran Salto Adelante que se lo define así: "En 1958 se inició un programa de estímulo a la productividad en el que se concentró el esfuerzo del gobierno y los trabajadores durante varios años". Al pasar, el texto subraya que "existían tensiones políticas dentro y fuera del país. Dentro de China había malestar por el excesivo centralismo del presidente Mao".

También se define el papel internacional de China por esos años, y se señala que "surgió un socialismo chino, con sus propias ideas sobre cómo llevar adelante la revolución. Algunos grupos de izquierda en distintos países optaron por el maoísmo como estrategia para llegar al socialismo". Finalmente, en un recuadro de la misma página, se hace mención al viraje al capitalismo de China a partir de 1978, con resultados espectaculares en materia de crecimiento del PBI por habitante.

El texto escolar no hace una sola mención al régimen de terror que condujo Mao en China. Cualquiera que lo lea creerá que hubo alguna tensión política y "malestar". Nada hay, por ejemplo, acerca de las consecuencias del mencionado Gran Salto Adelante, que fue la gran hambruna de 1958-1961. Los cálculos de los historiadores más prestigiosos varían, pero todos coinciden en afirmar que ese plan fue un fracaso y que, como resultado directo de esas políticas insistentemente aplicadas por el gobierno comunista, murieron más de 20 millones de chinos (y tal vez cerca de 35 millones). Tampoco se mencionan las atroces consecuencias de su Revolución Cultural del período 1966-1969.

No hay una sola referencia a la brutal represión y violaciones a los derechos humanos en tiempos de Mao. Las estimaciones de estudios más recientes revelan que el régimen comunista en China causó la muerte violenta de cerca de 10 millones de personas (no solamente chinos, sino también coreanos y tibetanos, entre otros). La cantidad total de personas que pasaron por los campos no ha podido ser calculada, pero se estima que, en cualquier año del gobierno de Mao que se considere, había unos 10 millones de prisioneros. Probablemente otros 25 millones de chinos murieron de hambre, frío y falta de atención médica en las cárceles y campos de concentración.

El saldo total de muertes del régimen comunista maoísta seguramente supera los 50 millones de personas. Es una cifra similar a la cantidad de gente que murió en la Segunda Guerra Mundial, y superior, incluso, que la terrible represión estalinista de la cual, por cierto, no hay mención exhaustiva alguna a lo largo de todo el libro.

Así, con estos enormes silencios, se presenta la China de Mao en nuestras escuelas. ¿Cómo pretender que, luego, los ciudadanos se hagan una idea del camino chino hacia el socialismo, si nunca jamás se enteraron de lo que efectivamente allí ocurrió?

La edición del libro de Historia de sexto de Primaria es de 2012. Muy pocas voces, casi inaudibles, lo han criticado. Pacíficamente el Uruguay admite que se oculte la verdad a sus nuevas generaciones de ciudadanos. Se construye así un relato falso de la Historia.

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