EDITORIAL
diario El País

Chile en la encrucijada

Las elecciones del pasado domingo en Chile ratificaron lo que anunciaban las encuestas, José Antonio Kast y Gabriel Boric, en ese orden, fueron los dos candidatos que disputarán la segunda vuelta en un mes.

Las elecciones anteriores ya habían marcado una caída de los dos bloques tradicionales del sistema de partidos chilenos, pero esta es la primera en que llegan a enfrentarse en segunda vuelta dos candidatos que no pertenecen a esas coaliciones.

En efecto, la ex Concertación ha sido la principal derrotada no solo en la carrera presidencial, sino con un retroceso importante en el Congreso.

Chile Podemos Más, la coalición de centro derecha gobernante con el presidente Piñera ha sufrido una importante derrota a nivel presidencial, donde su candidato entró cuarto detrás de un populista que hizo campaña desde el exterior sin pisar Chile, pero logró un resultado sorprendentemente positivo a nivel parlamentario.

El candidato más votado, José Antonio Kast, pertenece al novel Partido Republicano que se sitúa a la derecha del bloque gobernante. Con un mensaje claro de libertad y orden, logró concitar el apoyo de buena parte de los chilenos. Por su parte, Boric aunque votó menos de lo que podía presagiarse unos meses atrás alcanzó el segundo lugar con claridad. Ubicado a la izquierda de la coalición de centro izquierda que gobernó durante más tiempo desde el retorno de la democracia, el candidato más joven tuvo un mensaje que enfatizó en la equidad.

En buena medida, la elección del domingo muestra un cambio de clima de opinión llamativo desde la elección en que se aprobó la convocatoria a la asamblea constituyente y la propia elección de esa asamblea. Mientras que en aquella instancia la primacía de la izquierda y la caída de la derecha fue notoria, en la elección de esta semana la derecha se recuperó tanto en el Congreso como en sus perspectivas de ganar la presidencia de la República.

¿Qué ocurrió entre la elección de la constituyente y el pasado domingo? Esta pregunta seguramente sea la principal que deba responderse para comprender los resultados. Intentando esbozar una respuesta, quizá pueda ensayarse que luego del estallido social de hace dos años al pueblo chileno lo ha ido ganando el hastío con la protesta permanente, la destrucción y el desorden. Por otra parte, la actuación de la asamblea constituyente ha sido decepcionante para tirios y troyanos, con verdaderos escándalos y papelones continuos que han degradado su imagen rápidamente.

En esta semana los candidatos y partidos que no pasaron a segunda vuelta están decidiendo sus apoyos. A juzgar por lo que viene aconteciendo, Kast logrará alinear a la derecha sin mayores problemas mientras que Boric se encuentra tironeado entre las exigencias del Partido Comunista por no cambiar su programa de gobierno y partidos como la Democracia Cristiana, cuya candidata ya anunció que será oposición de cualquiera de los dos candidatos.

En este escenario a juzgar por quien es el candidato que ha venido mejorando más su simpatía y su intención de voto, Kast parece tener más chance de quedarse con la presidencia, lo que marcaría un desenlace absolutamente inesperado para la contienda presidencial.

El eje orden-revolución que parecía instalarse en Chile con un desbalance hacia la segunda está teniendo su rebote. De las propuestas demenciales que ganaron terreno para destruir todos los avances que Chile logró en los últimos 30 años, al pedido desesperado de paz y tranquilidad.

De querer eliminar las administradoras de fondos de pensiones y cerrarse al mundo a la valoración de lo que se había logrado por Aylwin, Frei, Lagos, Piñera y Bachelet. Ese parece ser el escenario que se está planteando.

A juzgar por lo que viene aconteciendo, Kast logrará alinear a la derecha sin mayores problemas mientras que Boric se encuentra tironeado entre las exigencias del Partido Comunista y partidos como la Democracia Cristiana.

Más allá de la retórica inflamada de alguna prensa, Kast no es un candidato de ultraderecha, claramente es un candidato democrático de valores conservadores. Utilizar la expresión ultraderecha para personas como Kast nos deja, además, sin calificativos para verdaderos candidatos de tipo fascista, que los hay en varios países. Por otra parte, Boric parece más cercano a su extremo que Kast, por lo que las calificaciones a los candidatos es más una guerra de bien pensantes que lo que parece estar pensando el pueblo de Chile.

En un mes sabremos cuál será el nuevo presidente de los chilenos. En cualquier caso abrirá un período diferente de su historia en que gobernará una nueva formación ajena a la que lo ha conducido desde que recuperaron la institucionalidad democrática.

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