EDITORIAL

La cerrada defensa del Mides

El Mides gasta mucho dinero pero basta andar por las calles para ver que ese dinero se lo tragó un agujero negro, porque no se ven resultados.

Ante la decidida intención del Partido Nacional de investigar decisiones tomadas por el Ministerio de Desarrollo Social, el Frente Amplio se abroqueló en una cerrada defensa de lo hecho por este organismo y acusó a la oposición de actuar bajo el impulso de una “movida de campaña”.

El argumento es algo tonto. En todo caso, también la defensa que hace el Frente Amplio está motivada por el creciente clima electoral. Así como la oposición mueve sus piezas para ganar más adhesiones, el oficialismo lo hace para no perderlas. Por lo tanto, todos están estimulados por el avance de la campaña. Como corresponde en cualquier democracia que se precie de sí.

Al no contar con mayoría parlamentaria, a la oposición le ha costado hacer valer sus puntos de vista. Hace interpelaciones, pero a la hora de votar, la mayoría da siempre un inequívoco apoyo a su ministro. Reclama que se formen comisiones investigadoras, pero solo lo logra en las excepcionales situaciones en que el oficialismo no tiene escapatoria. Por lo tanto es ahora, en plena campaña, que los partidos opositores pueden publicitar sus críticas y cuestionamientos y proponer sus soluciones en un clima donde más gente estará prestando atención. Para eso son las campañas, para eso un país democrático cada tantos años decide si debe renovar la confianza al gobierno vigente o si debe pasar la posta a otro partido.

No es la primera vez que desde esta página cuestionamos las políticas llevadas a cabo por el Mides. Cuestan plata, mucha plata, y no dan resultados.

Por cierto, es natural que en una situación de extrema emergencia, una organización como el Mides lance planes asistenciales para reducir el hambre y el frío. Pero esto vale solo para esa concreta urgencia. Son planes que no se pueden sostener a lo largo de los años, una vez superado ese momento más dramático. El objetivo no es subsidiar la pobreza hasta la eternidad, sino sacar a la gente de esa situación y reincorporarla al mundo del empleo para que cada uno pueda sustentarse por sus propios medios.
Eso no ocurre. El Mides logrará disimular la existencia de pobreza, pero no eliminarla.

Por eso el senador y precandidato nacionalista Luis Lacalle Pou quiere formar una investigadora y también por eso el diputado Martín Lema ha estado tan activo en el tema. ¿Están haciendo campaña electoral con esa actitud? De nuevo, para eso están las campañas, son el momento ideal para que cada partido haga conocer sus posturas y refuerce sus cuestionamientos. Muchas de estas denuncias se vienen haciendo desde hace tiempo y sin embargo, no siempre se les presta atención. Si por estar en campaña, el ruido será más fuerte, bienvenido sea. De algún modo, es importante saber qué pasa.

También podría decirse que todo lo que ha estado haciendo el Mides en estos años es parte de una campaña sin fin. Su reparto de dinero con supuestos fines asistenciales se parece mucho a una práctica clientelística realizada sin pudor. Su presunta generosidad genera adherentes cautivos. Amarra pobres, pero no consolida ciudadanos autónomos.

Ese dinero gastado con fines supuestamente sociales, en el fondo solo tienen un claro objetivo electoral. Más en un Mides que ha sido renuente a que organizaciones sociales privadas participen en tareas de este tipo. Su filosofía es que esto únicamente debe hacerlo un Estado abarcador y poderoso, y solo cuando no hay otra salida, acepta la ayuda de alguna organización amiga. Es una forma de hacer proselitismo con dinero que ponemos todos. El caso del refugio otorgado a un edil comunista que en realidad quería poner una radio comunitaria porque de refugios no sabía nada, es una muestra más de la arbitrariedad con que estas cosas suceden.

El creciente número de gente que duerme en la calle, sea en verano o en invierno, es llamativo. Se trata de un fenómeno preocupante, en crecimiento constante y que obliga a ser abordado de alguna manera. El Mides gasta mucho dinero, pero basta andar por las calles para ver que esa plata se la tragó un agujero negro, porque no se ven resultados.

Por lo tanto, hace bien la oposición en meterse en ese tema. Hace bien el Partido Nacional en pedir comisiones investigadoras para develar qué pasa en esa área. Es necesario hacerlo, más allá de si es sospechado de tener motivación electoral, que en definitiva es tan legítima como cualquier otra. Y hace bien el Frente en preocuparse, porque motivos sobran para que lo esté.

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