EDITORIAL

La campaña sucia y sus laterales

“Las “campañas sucias”, y la información basura siempre estuvieron presentes en las contiendas electorales. Pero esta vez, gracias a las redes sociales, tomas características más preocupantes.

El pre candidato oficialista Daniel Martínez hizo declaraciones ayer en las que, entre otras cosas, reclamaba que ésta sea una campaña limpia, sin “noticias falsas”. Se trata de un tema realmente importante, en tiempos en que internet, y sobre todo las redes sociales, brindan una plataforma única para desperdigar información basura, y realizar operativos “enchastre” contra dirigentes políticos.

También el presidente de APU, el gremio que aglutina a muchos periodistas uruguayos, ha lanzado una propuesta similar, aunque con algunos rasgos exóticos. El nuevo presidente del organismo, funcionario del canal de tv estatal, busca que periodistas y políticos firmen una pacto para no difundir noticias falsas. Algo que supondría que de no firmarse, habría profesionales de la información y de la política que sí cometerían tales acciones. Parece, cuando menos, raro.

Pero hacer política de enchastre es algo viejo como el tiempo. Recuérdese si no, cuando medios vinculados directamente al hoy oficialismo, acusaban a Wilson Ferreira de estar financiado por petroleras americanas, vaya uno a saber con qué oscura intención.

Lacalle Pou parece ser un blanco frecuente de este tipo de campaña sucia. En este momento circula en la red facebook un posteo, ilustrado con una foto familiar de tiempos en que su padre era presidente, donde se dice que los Lacalle serían “los Kennedy uruguayos” (¿en serio?), y se tira a rodar el tema de la “motosierra”, y del ajuste que hizo el gobierno en 1990. Nada se dice del déficit que dejó la primera administración de Sanguinetti, cuyo gobierno debió abocarse más a zurcir los conflictos de una década de gobierno militar, que a trabajar mucho los números.

Pero el más alarmante fue denunciado esta misma semana, cuando el autor de un reciente libro sobre Lacalle Pou, informó que circulaba en internet una versión digital de su obra, a la que de manera muy sofisticada se le habían intercalado páginas apócrifas donde se decía que el pre candidato había tenido un accidente estando ebrio, en el que había muerto una persona. Despreciable y muy preocupante.

Pero hay otras formas de ensuciar una campaña electoral que se están viendo en estos días.

Una de ellas es la utilización desembozada de los medios estatales, financiados por los uruguayos de todos los pelos políticos, para llevar agua al molino del oficialismo. El ejemplo más lacerante de esto es el canal de televisión estatal TNU. Por ejemplo, cuando en su programación se intercala de forma sistemática productos clase B de origen argentino, diseñados en tiempos de los Kirchner, que buscan explicar la economía o la política con recetas marxistas burdas a un extremo que parece un programa de Capusotto.

O cuando se repite una y otra vez la “entrevista” que hizo el periodista español Jordi Evole a José Mujica, una especie de diálogo de maestro de secta con su discípulo más aventajado, y donde Evole le levanta centro tras centro, solo para ver, embelesado, como Mujica da cátedra de filosofía de boliche de la más barata. No apto para diabéticos.

Tampoco es raro que periodistas con contratos con organismos públicos realicen programas donde los invitados son todos exponentes de la visión oficial, como una realizado hace poco sobre el sistema jubilatorio, en el que todos los presentes eran representantes de los pasivos, representantes de los trabajadores en el organismo, o figuras del Pit Cnt. Muy plural todo.

O que figuras mediáticas afines al gobierno, usen sus redes para distribuir mensajes realmente mezquinos, aprovechándose de hechos terribles como la reciente muerte de un joven al ser atropellado por un conductor alcoholizado, acusando de complicidad a quienes sugieren que es un absurdo la tolerancia cero al alcohol. ¿Acaso ese accidente lamentable no ocurrió mientras rige la tolerancia cero? ¿Es ese un planteo digno y honesto? Podríamos hablar también de los medios de prensa que reciben subsidios encubiertos de organismos públicos por promover agendas afines a la ideología oficial, o para los cuales trabajan dirigentes políticos que se pagan con fondos estatales.

O el uso de los Centros MEC o las sedes del Mides para hacer campaña, o los recursos destinados por los uruguayos a ayudar a los más necesitados, que se emplean para financiar una radio afín al Partido Comunista.

Todos hechos probados y documentados en los últimos meses.La pregunta es, ¿entran estas prácticas dentro de lo que condena el pre candidato Martínez? Si es así, ¿por qué no pega un grito en la interna para que terminen? No debería ser tan difícil.

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