EDITORIAL
diario El País

Una campaña condenable

En los últimos días la lucha contra la pandemia muestra sus luces y sombras con marcados contrastes. Al mismo tiempo que el horizonte temporal parece definirse gracias al elevadísimo ritmo de la vacunación, los números de nuevos casos y personas en CTI son inequívocamente preocupantes.

Insólitamente, en momentos en que es más necesario que nunca mantener la calma y emprender la tarea que tenemos por delante como una empresa verdaderamente nacional, surgen voces de discordia con marcada intencionalidad política e intereses ajenos a los que deberían convocarnos a todos.

Si algo ha dejado claro el año largo que lleva la pandemia en nuestro país es la importancia que tiene la tarea de los científicos que nos ayudan a entender mejor la situación en la que estamos y a enfrentarla con los mejores medios. También la valoración por los médicos y el personal no médico de nuestro sistema de salud que llevan adelante una tarea abnegada y de alto riesgo con una entrega digna del mayor encomio. Podemos enorgullecernos con excelentes razones, por tanto, por nuestra comunidad científica y médica en tiempos en que fueron puestos a prueba con éxito.

Es lamentable que dentro de este panorama que encuentra una mayoría de verdaderos héroes, una minoría de dirigentes, especialmente la circunstancial mayoría del Sindicato Médico del Uruguay, haya decidido desde el comienzo de la pandemia ser un brazo político ya no del Frente Amplio, sino de sus sectores más radicales. A la confrontación directa que planteó al gobierno nacional desde marzo del año pasado se fueron sumando actitudes imposibles de comprender. No confundamos las cosas como pretende el SMU, el tema no es con los médicos es con algunos de sus dirigentes que han bajado al barro con tal de pegarle al gobierno.

Esta semana se hizo pública una campaña del SMU que da verdadera vergüenza ajena y que busca directamente generar un clima de caos que no existe en el sistema de salud. Comenzaron por un comunicado alarmista el 27 de marzo que declaraba “la saturación de camas de CTI”, lo que era y es falso. Por si fuera poco, otras sociedades médicas tuvieron que realizar comunicados posteriores denunciando que fueron incluidas sin su aval, como la Sociedad de Gastroenterología del Uruguay y la Sociedad de Uruguaya de Patología Clínica.

La escalada política del SMU no quedó allí: emprendieron con la ayuda de expertos en comunicación una campaña para insistir con la idea falsa de que los CTI estaban colapsados y que había que elegir quién vivía y quién moría. Mientras que negaban que existiera tal campaña se hizo público el documento en que llamaban a los médicos a participar y hasta el video en que un profesional de la comunicación con expresión compungida les explicaba cómo generar mayor impacto.

Según la comunicación difundida, se enviaba el video de ejemplo publicitario sobre cómo debían grabarse para lograr mayor impacto y que la campaña lograra viralizarse. El texto sugerido y el video que lo acompañaba indicaban que debía decirse que “el sistema ya estaba desbordado”. Agregaba: “¿Qué tan desbordado? Tenemos que elegir qué pacientes ingresar” Y culminaba: “El gobierno tiene que tomar más medidas”.

Unos pocos médicos se prestaron para esta farsa que buscó sembrar pánico y desestabilización. Muchos más denunciaron la maniobra del SMU y sugirieron acciones constructivas. El MSP y ASSE tuvieron que salir a aclarar que aunque la situación obviamente es compleja, los CTI no están colapsados y se tomaron medidas para ampliar las camas disponibles en caso de que sean necesarias con el personal correspondiente. En otras palabras, lo que el SMU les pedía grabar y difundir a los médicos es una mentira escandalosa, por tanto una campaña muy baja en tiempos en que debemos apelar a la concientización y la solidaridad para contener la situación.

¿Por qué el SMU no realizó una campaña sumándose a la difusión de prácticas que ayuden a controlar la situación y prefirió una campaña de miedo y terror?

¿Por qué el SMU no realizó una campaña sumándose a la difusión de prácticas que ayuden a controlar la situación y prefirió una campaña de miedo y terror? Porque tiene fines políticos, no científicos. Además, quedó claro que existen diferencias importantes a la interna del propio SMU y quien llevó adelante esta acción es la agrupación que funciona como brazo político del Frente Amplio.

Una vez más queda claro de qué lado está la enorme mayoría del país, de los médicos, de los científicos y de la población: del que busca derrotar la pandemia con determinación y coraje. Del otro lado quedan solos, muy solos quienes buscan otros objetivos bastardos, ajenos al bienestar de los uruguayos.

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