EL PAIS

El cambio o más de lo mismo

Mejor imposible. Sobraron los días de la semana para que Luis Lacalle Pou se reuniera con los dirigentes de los principales partidos de oposición y lograra el unánime apoyo con miras al balotaje del 24 de noviembre.

Ese exitoso raid político del nacionalista, que le garantizó una clara mayoría parlamentaria para la instancia del 24 noviembre y un eventual gobierno “multicolor”, contrastó con las penurias y dificultades aparecidas en el Frente Amplio y su enorme descontento con la actuación de la fórmula Daniel Martínez-Graciela Villar. Dos escenarios absolutamente distintos, que ya se vislumbraban en la campaña electoral, y que el 27 de octubre quedaron confirmados por el mandato ciudadano.

Lacalle fue recibido en la Casa del Partido Colorado, donde presentó la bases del acuerdo (13 puntos) para un gobierno de coalición, y recibió una respuesta contundente por parte de Ernesto Talvi: con los blancos “estamos unidos por un amor por la libertad, los valores democráticos y republicanos. Hay muchas más coincidencias que diferencias”. Y concluyó: “Vamos a hacer campaña por la fórmula Lacalle-Argimón, al igual que la que el Dr. Lacalle Herrera hizo por el Dr. Batlle en 1999”.

Tras su reunión con Manini Ríos, el líder de Cabildo Abierto anunció que va a “recorrer el país con una doble finalidad: primero agradecer a la militancia por todo lo que han hecho y luego para explicar las razones por las que hay que votar a Lacalle en esta segunda vuelta. Entre otras cosas -agregó- estamos en un proceso en que podemos llegar a una venezolanización”.

También se reunió con Edgardo Novick, donde recibió todo su apoyo. “Llegó la hora de votar juntos, quiero ayudar a que haya un cambio en el país”, fue el eco que encontró. Novick agregó que hay dos temas fundamentales que destaca del acuerdo: seguridad y empleo.

Por último tuvo su reunión con Pablo Mieres. El excandidato del Partido Independiente reiteró que la única definición de su fuerza hasta el momento es que no apoyará al candidato del FA, pero la respuesta definitiva la dará hoy domingo, tras la reunión de su Junta Federal.

Muy distinto es el escenario del Frente Amplio, donde no han asimilado la magra votación del domingo pasado. Hay nerviosismo, hay malhumor y hay búsqueda de responsables para echarles la culpa. Obvio que en esa fila, Daniel Martínez está primero.

Los resultados electorales muestran que el tándem MPP-Partido Comunista es claramente mayoritario en esa fuerza y demuestran también que el Partido Socialista, ese donde milita Daniel Martínez desde que tiene 16 años y lo conocen bien, redujo casi en un 50% su caudal electoral. ¡Pavada de fracaso!

Las primeras medidas que se adoptaron en la interna marcan que ha habido un “golpe partidario”. Desapareció de las reuniones y de la publicidad su vicepresidenta Graciela Villar -la que había desplazado a Carolina Cosse de la fórmula-, se terminaron los “bailecitos” en los escenarios electorales, se acallaron los mensajes de amor y paz del candidato que incluían críticas a la gestión frenteamplista en el gobierno y se cambió bruscamente el mando de coordinación de la campaña.

Fue sacado de la troya Ramón Méndez (designado por Martínez) y se ubicó al intendente de Canelones, el emepepista Yamandú Orsi para esa tarea. Lo que no se ha especificado todavía es si el nuevo comando que dirige a Martínez seguiría en acción si por esas casualidades el candidato resulta electo presidente. El “golpe de partido”, ¿significaría un cambio más profundo?

El “golpe” significó también un cambio de discurso que mostró a un Daniel Martínez convertido en Freddy Krueger o el Chucky sembrando el terror entre los votantes o simpatizantes de Lacalle: “un ajuste salvaje de salarios” o “buscar beneficiar solo a un puñado de uruguayos” fueron los primeros balbuceos del nuevo mensaje. Luego vendrán otros, algunos de los cuales han comenzado a ser manejados en las inimputables redes sociales, donde la mentira no castiga y ni siquiera individualiza a quien la dice.

Las dos candidaturas han quedado presentadas y enfrentadas. Pero el tema central es si el Uruguay y sus ciudadanos pueden continuar viviendo en esta inseguridad frenteamplista, con este déficit fiscal frenteamplista, con el endeudamiento frenteamplista, con este desempleo frenteamplista, con esta educación frenteamplista, con el rechazo a los temas del agro frenteamplista, los asentamientos frenteamplistas y defendiendo a la dictadura de Maduro.

Faltan 20 días para decidir entre el cambio o más de lo mismo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error