Editorial

Bullying, autofagia y Frente Amplio

Raúl Sendic, no solo se convirtió en el chivo expiatorio de un Partido que va camino a la derrota, sino que también tuvo que soportar el bullying despiadado de sus camaradas.

Estaba todo cocinado. La dirigencia de los distintos grupos del Frente Amplio se encargó de alinear a las bases, por las dudas nadie hizo uso de la palabra y el Plenario aprobó la suspensión de Raúl Sendic y su escudero Leonardo De León por 17 meses (hasta después de las elecciones municipales de 2020), por 4 meses (hasta después del verano) al diputado Darío Pérez y la expulsión del Secretario General de la OEA, Luis Almagro.

"Suspenden a Sendic y De León y expulsan a Almagro. Como dijo un amigo: para el FA es más grave la desobediencia que la corrupción", colgó en su tuit el docente Gonzalo Frasca.

No hubo sorpresas, vino digitado y así se aprobó. Todos los argumentos ya se habían manejado en los días previos, donde se redobló el número de acusadores. Incluso, a diferencia de lo ocurrido en la antesala de aquella reunión del Plenario (9 de septiembre de 2017) que se laudó entre gallos y medianoches con la renuncia de Raúl Sendic a la vicepresidencia y absolutamente ninguna sanción por su conducta o su inconducta, el Presidente de la República, el mismo que lo eligió como compañero en su fórmula electoral para acceder al cargo, ahora eligió regresar a su política del PPS: Profundo y Prolongado Silencio.

Nada se vio del Vázquez combativo que un año atrás acusó duro a la oposición y los medios de comunicación de someter a Sendic al "bullying más fantástico que he visto en mi vida". "Me causa asombro el ensañamiento que hubo en este tema". Y luego reclamó "no entrar en el camino de la autofagia política. Que exista una autofagia dentro de los partidos políticos me parece que es muy riesgoso para el sistema democrático…".

Ahora, cuando todo el FA hizo cola para pegarle a Sendic y evitar que se postulara como candidato en las próximas elecciones, cuando sus propios compañeros pasan del beso al empujón y lo convierten en chivo expiatorio de un gobierno lamentable que va camino a la derrota, el Presidente calla y no interviene. Se limita a ser testigo del bullying más fantástico que se ha visto en la historia, dirigido contra una persona que "cumplió a cabalidad, con seriedad y responsabilidad la función que le dio el pueblo uruguayo", que "trabajó con honestidad, capacidad y compromiso hacia la gente y el programa de gobierno del Frente Amplio" (Vázquez dixit tras la renuncia a la vicepresidencia).

Puede ser que no se entere de cómo han tratado al exvicepresidente en las redes sociales. Pero no puede haber dejado de enterarse de los comentarios de Daniel Martínez, Carolina Cosse y Mario Bergara, precandidatos presidenciales reclamándole a Sendic que no se presente. O los de la vice Lucía Topolansky o los ministros Danilo Astori o María Julia Muñoz. Cualquier micrófono venía bien para practicar lo que Vázquez calificó de "autofagia".

Pero, más allá de estas muestras de cariño frenteamplista, el asunto es cómo y por qué se llegó a esto. El FA quiere que todas las culpas por el caso Sendic las pague solo Sendic. ¿Es justo eso?

Sendic no apareció por generación espontánea ni se apropió indebidamente de todos los cargos que ocupó. Sendic diputado nacional (2000-2005), vicepresidente de Ancap (2005-2008) cuando a pesar del triunfo del FA perdió su banca de diputado, Ministro de Industria (2009-2010), presidente de Ancap (2010-2013) y, desde 2015 a 2017 Vicepresidente de la República, Presidente de la República interino, Presidente de la Asamblea General y Presidente del Senado de la República. ¡Pavada! ¿Nadie en el FA se dio cuenta que no estaba capacitado para asumir esas responsabilidades? ¿Nadie pensó que eso podía ser peligroso? ¿O habrá sido una jugada maestra del siniestro plan Atlanta para liquidar al elegido para la renovación del FA?

No tenemos dudas de que sí lo supieron, pero llegaron a la conclusión de que el apellido Sendic era más importante, era emblemático para el Frente Amplio. Y entonces lo de ahora, con bullying incluido, es una farsa que armó ese Partido para ocultar su propia e inmoral conducta.

Todo el Frente Amplio, absolutamente todo —por más que sancionen solo a Sendic— es el responsable de lo que ha ocurrido y del daño causado. Todo el FA, es responsable del aumento de impuestos y tarifas que se aprobó para capitalizar Ancap tras la gestión de Sendic. Y es responsable de defender al entonces vicepresidente cuando se demostró que usaba un título falso e incluso a acusar a los medios de comunicación y a la oposición de llevar adelante una campaña para "menoscabar la imagen y credibilidad tanto de integrantes de nuestro gobierno como de debilitar la estabilidad democrática del país".

¿No estarán debilitando la estabilidad democrática ahora al sancionar a Sendic y De León?

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