EDITORIAL

Buenos resultados de las AFAP

La realidad ha ido acallando gradualmente dentro del Frente Amplio las críticas dirigidas contra las AFAP (Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional). Aunque todavía quedan en la izquierda gobernante detractores del sistema mixto de seguridad social instaurado hace 19 años, las cifras demuelen las censuras y demuestran de manera fehaciente que las cosas marchan bien en esta materia.

Según datos recientes, el total de afiliados a las AFAP cerró en 2014 con 1.259.336 afiliados, es decir casi 50.000 más que los registrados a fines del año anterior. En tanto, el fondo de recursos acumulados hasta la fecha oscila en torno a los 11.000 millones de dólares.

La sola presentación de estos números explica por qué el actual programa de gobierno del Frente Amplio evitó esta vez descalificar al sistema o proponer reformarlo tal como se hizo para el período 2010-2015 con medidas que tendían a la gradual eliminación de las AFAP. El gobierno de José Mujica ignoró esas recomendaciones habida cuenta de los buenos resultados obtenidos y consciente de que cada vez hay menos partidarios de volver al antiguo régimen monopolizado por el Banco de Previsión Social (BPS). Es que la acción de estas administradoras terminó por vencer los prejuicios ideológicos y los eslóganes que durante años se agitaron desde el Frente Amplio y el Pit-Cnt.

Las denuncias contra el sistema por su carácter "privatizador" y su "afán de lucro" se oyen cada vez menos. El sistema mixto instaurado en el país permite que coexista, por un lado, el sector a cargo del BPS fundado en la solidaridad intergeneracional, y por otro, el más personalizado de las AFAP. Este último sector fue organizado para que los jubilados perciban realmente el producto de los dineros aportados en sus años de trabajo más un "plus" que les asegura una prestación ajustada a sus necesidades cuando llegue el tiempo del retiro.

Dicho "plus" dista de ser una utopía, como alguna vez se lo definió. Por el contrario, como explicó recientemente el jerarca de una de las administradoras, "de los 11.000 millones de dólares que son ahorros de los trabajadores, dos tercios, o sea un 66%, son rentabilidad, y un tercio solamente es aporte de los trabajadores".

Esta situación financiera prueba que la rentabilidad ha sido buena y que el sistema está lejos de quebrar como pronosticaban hasta hace poco desde el Pit-Cnt. Los ahorros de los trabajadores no solo están a resguardo sino que el monto acumulado les garantiza que junto con ellos recibirán los intereses del capital depositado.

El año pasado comenzó a regir la ley de desafiliaciones que creó una ventana legal abierta a los afiliados a las AFAP para salir de ellas y traspasar sus fondos al BPS. Sumaron varios miles los que una vez efectuadas las consultas del caso y evaluada su situación decidieron que, en función de su edad, los años de trabajo acumulados y el lapso que les faltaba para jubilares, les convenía abandonar las AFAP. Sin embargo, los que vaticinaron un abandono masivo del nuevo régimen fallaron totalmente en sus cálculos ya que solo una minoría hizo uso de esa opción.

Es que en la práctica han sido los propios trabajadores quienes fueron confirmando las bondades del sistema mixto vigente. Los estatistas y colectivistas a ultranza que desde el Frente Amplio y la central sindical tanto combatieron este tipo de soluciones, se van rindiendo ante la posición mayoritaria de quienes confían en las administradoras. Cada vez es más evidente que los uruguayos prefieren contar con esta alternativa de las AFAP a quedar necesariamente aprisionados dentro de un mecanismo único y compulsivo, sometido a las resoluciones del Estado que, como lo enseñan tristes experiencias del pasado, puede terminar por manotear los dineros aportados por los jubilados acuciado por las urgencias de turno.

Nada hay mejor que la libertad de elegir. Eso es algo que aquellos que todavía sueñan con la planificación centralizada en manos de un Estado paternalista e interventor debieran entender de una vez por todas. Esa libertad es la que posibilitó la formación de un fondo multimillonario que ha terminado por convertirse en fuente esencial de financiación del Estado ya que buena parte de los fondos de las administradoras está invertida en deuda pública y letras del Banco Central. Además, ese dinero está disponible para proyectos de empresas privadas con líneas de créditos que debieran contar con una demanda mayor de parte del sector productivo. En suma, las AFAP son un activo muy valioso para el país. Esa es la realidad.

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