EDITORIAL

Buen rumbo opositor

Frente a la debacle del partido de gobierno, los ojos de la ciudadanía se van poniendo cada vez más sobre los actores políticos de la oposición. ¿Están haciendo las cosas bien? ¿Serán capaces de plantear una real alternativa al Frente Amplio para 2019?

Es claro que muchos de los análisis de politólogos y comentaristas que se interesan sobre estos asuntos son totalmente parciales, por su adhesión cada vez más desembozada hacia el Frente Amplio. Es así que preocupados como un militante más acerca de las chances de su partido de permanecer en el poder, se esfuerzan por señalar que los partidos de oposición debieran de cooperar más y ser menos competitivos entre ellos, y un día sí y otro también, procuran quitar credibilidad a la seriedad de la alternancia que plantea la oposición.

En cualquier momento, como ya ha ocurrido en el pasado, alguna de esas lumbreras intelectuales politológicas dirá que blancos y colorados no cooperaron lo suficiente en la crisis de 2002, cuando, en realidad, ellas nunca recuerdan que en aquella circunstancia fue el Frente Amplio quien no colaboró con el país, ya que planteó como salida de la crisis, por ejemplo, seguir el camino del default argentino.

Es así que, como hay tantos análisis tan sesgados, importa mucho ser conscientes de que los partidos de oposición están mostrando ser capaces de conducir por buen rumbo su tarea política de cara a 2019.

En primer lugar, ello quedó demostrado la semana pasada, en el almuerzo mensual de la Asociación de Dirigentes de Marketing, cuando los principales líderes del Partido Nacional y del Partido Colorado dieron claras señales de concordancia en temas de políticas públicas sustanciales para el país: educación, infraestructura, política exterior y seguridad. Pero también dejaron claro que están dispuestos a encarar la cooperación necesaria para un triunfo electoral contundente, en el balotaje. Para ello se precisa de la mayor amplitud posible de opciones en la primera vuelta, de forma de dar a los electores disconformes con el Frente Amplio una oferta variada que les permita, con total comodidad, "saltar el muro" que separa a la izquierda de la oposición.

Los líderes blancos y colorados dejaron en claro también que no tiene sentido ninguna fusión partidaria, y que están prontos para gobernar en coalición para obtener mayorías parlamentarias que le aseguren gobernabilidad a la futura administración.

En este sentido, un gobierno presidido seguramente por un representante del Partido Nacional, de acuerdo a lo que señalan todas las encuestas del país y a los antecedentes de las tres últimas elecciones, contemplaría a figuras de todo el arco opositor. Basta de filosofía; sentido de la urgencia; abrir la cancha; cumplir con los acuerdos: ese fue el rumbo definido en ADM.

En segundo lugar, ese buen rumbo fue ratificado el fin de semana en la reunión del sector político de Lacalle Pou que es, electoralmente, el más importante del país según los resultados de 2014. Allí se discutió un documento político que fijó una novedad importante que va en línea con esta apertura necesaria de la oposición para poder asegurarse no solamente mayorías, sino también, y sobre todo, capacidad de gobierno.

En efecto, el sector de Lacalle Pou estima que las políticas de Estado, que suponen mayorías parlamentarias estables que permitan mantener orientaciones generales más allá de los cinco años de un período de gobierno, son necesarias para avanzar en los cambios que precisa el país. Pero cree que ellas no bastan, y por ello está dispuesto a generar políticas nacionales, que implican acuerdos políticos sí, pero también que esas políticas sean sentidas por la sociedad como suyas: "que se las apropie, las enriquezca, las potencie y exija resultados", como expresa el documento.

La perspectiva es relevante. Porque la oposición no solamente está pensando en las estrategias electorales y en las responsabilidades de los acuerdos políticos que se precisan para gobernar, sino que además es consciente de que la envergadura de las reformas que hay que llevar adelante hace necesaria la confluencia de grandes mayorías nacionales que incluyen también las demandas de la sociedad.

Falta mucho para las elecciones. Sin embargo, frente a la debacle moral y a la falta de liderazgo del partido de gobierno, hay muy buenas señales de los actores de la oposición para construir una alternativa real de gobierno. Importa tenerlo claro y no dejarse engañar por los silencios cómplices de los pululantes analistas pro-Frente Amplio.

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