EDITORIAL
diario El País

De Bonomi a Larrañaga

Qué lejanos parecen los tiempos de Bonomi ministro y eso que hace menos de un año que agarró sus petates y se fue para el Senado.

Pero aclaremos una cosa: Bonomi tuvo durante sus fatídicos años en el Ministerio el apoyo incondicional de todo el FA. No es el único responsable del desastre que quedó en materia de seguridad. Es de todos.

Los cambios que vinieron con el nuevo gobierno tuvieron los resultados más rápidos y contundentes en el Ministerio del Interior, con la llegada de Larrañaga al frente de un equipo que sintoniza en la misma onda y que, de pique nomás, ha jugado todos sus boletos y ha acertado en su confianza en el instituto policial, ese que tiene la fuerza y la usa para defender a los ciudadanos de bien.

¿Alguien se imagina lo que sería Bonomi jugando en dos frentes al mismo tiempo? ¿En combatir implacable la vasta zona del delito en la sociedad y en colaborar en forma incansable para proteger la salud de la gente? Durante el invierno pasado la policía fue protagonista de operativos nocturnos diarios junto con el Mides para asistir a las personas en situación de calle ante la ola de frío. Solo en la segunda semana de julio, cuando el frío llegó al calificativo de “polar”, 251 personas sin techo ni paredes que resguardaran para pasar la noche, fueron trasladadas a refugios dependencias del Ejército porque los cupos del Mides estaban completos. Y mientras la Policía colaboraba en esta tarea, no aflojaba en nada su lucha contra la inseguridad ciudadana.

Y ahora el combo sigue, solo que en lugar de frío y personas en situación de calle tenemos calor y gente que se dedica a organizar aglomeraciones porque hay otros que les encanta participar en ellas y ponen en riesgo la salud de todos los ciudadanos de este país. Desde mediados de diciembre hasta el fin de la primera quincena de enero se llevaron a cabo más de 2.000 operativos policiales en todo el país para desbaratar aglomeraciones y unos 1.200 policías han sido distraídos en esta tarea. No es un tema de seguridad ciudadana ante el delito pero sí es un tema de seguridad sanitaria ante los “covidiotas” que afectan y amenazan a todos los uruguayos.

Uno de los primeros episodios de las aglomeraciones y sus peligros dejó un sabor amargo. Fue en la plaza Seregni. Todo empezó con gente reunida que no respetaba las medidas sanitarias y que ante el correcto pedido policial de dispersarse, reaccionaron con agresividad. Hubo videos que fueron contundentes y mostraron como la “violenta represión policial” dejó como saldo exclusivamente a tres policías heridos. Pero, en su malhumor permanente tras la derrota, el Frente Amplio pidió de inmediato una interpelación al ministro Larrañaga, porque entre otras cosas no le gustaba “su estilo”. Era la oportunidad de la zancadilla. Pero todo quedó trunco cuando la reiteración de las aglomeraciones, pese a los esfuerzos policiales (a los que se sumaron las Intendencias e incluso el Ejército o la Armada) dispararon los números del coronavirus.

Pese a estas dificultades, el ministro Larrañaga ha dado un impulso espectacular en la lucha contra el delito.) Guillermo Maciel, subsecretario de la cartera, enumeró días atrás algunos de ellos: se ha reducido el número de homicidios (70 menos); han bajado en 2.700 las rapiñas que soportaba la población y en materia de hurtos, los informes dicen que hay 22.300 menos. Sea realizaron 900 allanamientos más que en 2019, sobre todo vinculados con drogas y pasta base, que permitieron cerrar 836 bocas de venta de droga.

Y al mismo tiempo está programando la ofensiva para este 2021, con el principal objetivo en el narcotráfico: la policía contará este año con nuevos drones que permitirán una mejor vigilancia nocturna sin arriesgar la vida de sus funcionarios: nuevo armamento con de 1.000 pistolas glock 17 porque muchas de las armas que hoy respaldan a los efectivos tienen más de 30 años y continuará con el mejoramiento de la flota vehicular: mas patrulleros, más camionetas blindadas , furgones de transporte, motos y cuatriciclos para desplazamientos rápidos y poder cubrir mejor las zonas rurales.

Como contrapartida, no hay dudas de que el FA volverá a intentar interpelaciones, porque no les gusta el estilo de Larrañaga y prefieren el de Bonomi con su nada de nada. Les va a costar caro, porque los ciudadanos ya se han dado cuenta que el uso de la fuerza corresponde a la policía y que la policía de este gobierno está dispuesta a usarla contra los delincuentes y en la defensa del ciudadano respetuoso de la ley.

Como debe ser y como debió ser. Siempre.

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