EDITORIAL

Balotaje y gobierno de coalición

Una coalición exige negociar entre partidos con ideas diferentes para poder gobernar. Ni el proyecto específico que tiene Talvi, ni el de Lacalle Pou, ni el del Partido Independiente, ni el de Cabildo Abierto podrán mantenerse cada uno en su pureza.

Ya pasó en la elección anterior, pero no parecía posible que sucediera en esta: los que a último momento no están seguros qué hacer en el balotaje. Desconocen el gran clamor para que en caso de que ningún partido opositor alcance la mayoría absoluta el 27 de octubre, se conforme un gobierno de coalición a partir del balotaje al mes siguiente.

Es que a medida que se acerca la fecha, surgen las dudas. No de los votantes, sino de ciertos dirigentes.

Es verdad que cada partido necesita reforzar su perfil en esta elección y así consolidar su bancada para el próximo lustro. Pero esa necesidad de definir un perfil propio no debería plantear dudas respecto a la conformación de una futura coalición. El solo hecho de que parezca que hay dudas, ayuda a correr votos y especialmente de correr votos colorados.

Si este partido tiene algún titubeo, entonces el votante se irá a otro, donde esas dudas no se expresen de forma alguna. Básicamente irán al Partido Nacional, cuyo candidato está muy comprometido a armar un gobierno de coalición, más que a ser un vencedor absoluto. Se ubica en esa posición porque su fina intuición política le dice que ahí están no solo sus votantes, sino los de los demás partidos opositores.

El dirigente colorado Aníbal Gloodtdofsky hizo llegar una carta al semanario Búsqueda diciendo que algunos colorados no están dispuestos a votar a Lacalle Pou y expresó que era posible que esos grupos fueran un “socio crítico” en un gobierno del Frente Amplio sin mayorías.

Esta tesitura de alguna manera reproduce aquella de Fernando Amado que tras ir pasando de un sector a otro terminó en el Frente Amplio. Ya cuando era la mano derecha de Pedro Bordaberry (que fue quien lo llevó a la vida política), desconfiaba de acuerdos con los blancos. El desenlace es conocido: se inició en una corriente más bien conservadora del Partido Colorado, renegó luego de su líder, intentó después pasar por el Partido Independiente para ahora integrarse al Frente como un abanderado de un batllismo en el cual ciertamente no se inició.

Pero si bien lo de Gloodtdofsky es muy claro, no refleja ni representa el sentir de su partido y, llegado el caso, tiene menos votos que Amado inclusive. Sí preocupan, los vaivenes del candidato colorado.

Ernesto Talvi ha venido planteando en varias ocasiones sus dudas. Entrevistado por el semanario Búsqueda dijo que no quiere “sacrificar” su propuesta de gobierno, realizando “enormes concesiones”. Es que el candidato ya plantea de que en caso de que “no sea factible” un gobierno de coalición y “no sea posible ponerse de acuerdo en un proyecto país”, habrá que gobernar “acuerdo por acuerdo”, solo en temas concretos.

No parece ser esta la percepción que hay en la opinión opositora, incluida la del sector colorado que lidera Julio Sanguinetti (y probablemente tampoco entre los que votan las listas del propio Talvi). La gente que quiere salir de quince años de gobierno frentista sabe que solo con una coalición opositora será posible hacerlo y sobre esa base hay que trabajar.

Sin duda, ni el proyecto de país específico que tiene Talvi, ni el de Lacalle Pou, ni el del Partido Independiente, ni el de Cabildo Abierto podrán mantenerse cada uno en su pureza, si se hace esta coalición. Pero de eso se trata: una coalición exige negociar entre partidos con ideas diferentes para poder gobernar. Esto lo tiene muy claro Lacalle Pou que recorre el país mostrando dónde hay coincidencias en los diferentes programas de gobierno. Sería bueno que los demás fueran igual de claros, para tranquilidad de sus propios votantes.

No es que haya que ponerse de acuerdo ya sobre cada punto a negociar, porque todavía no conocemos la representación parlamentaria que tendrán unos y otros. Pero por lo menos mostrarse dispuesto a trabajar en esa dirección, en lugar de enviar mensajes confusos y poco esperanzadores. Y tener claro que, guste o no, la coalición será no solo entre blancos y colorados sino además con la gente de Novick, con el Partido Independiente y con Cabildo Abierto.

Si algo bueno puede decirse de todo esto, es que las dudas y las confusiones se empiezan a percibir antes de la elección del domingo 27, lo que da tiempo al elector a pensar y considerar sus opciones. Más cuando una gran cantidad de ciudadanos desea votar a sus partidos, sin duda, pero quiere a la vez tener certeza de que el lunes 28 se empieza de inmediato a trabajar para ganar el balotaje y consolidar un futuro gobierno sensatamente acordado.

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