EDITORIAL

Bachelet vs. Maduro y el FA

El informe de las Naciones Unidas es tremendo y es un golpe fortísimo contra los seudoluchadores de los Derechos Humanos que aplauden o guardan silencio ante los atropellos del dictador Nicolás Maduro.

Escalofriante y devastador. Así puede ser calificado el informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre la Venezuela del chavismo y de Nicolás Maduro. La dos veces presidenta de Chile (2006-2010 y 2014-2018) por la Concertación de Izquierda asumió el cargo en la ONU el 1° de septiembre del año pasado y tenía en carpeta entre sus temas principales las múltiples denuncias sobre violaciones de derechos humanos en la patria de Bolívar.

Sinceramente, muy poco había hecho hasta el momento Bachelet como presidenta o alta dirigente socialista de Chile contra el régimen de Maduro. Muchos consideraban que para la exmandataria era un “régimen compañero” al que miraba con tolerancia y hasta cierta simpatía. Bachelet se ha vindicado y ha actuado con honra en el alto cargo de las Naciones Unidas. El informe sobre Venezuela es tremendo y es un golpe fortísimo contra los pseudoluchadores de los derechos humanos que aplauden o guardan silencio ante el dictador. Son 24 páginas que describen un escenario de locura, terror y muerte.

A partir de 2016 -dice el informe- “el Gobierno venezolano y sus instituciones han puesto en marcha una estrategia orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política y a quienes critican al Gobierno. Ha desmontado el sistema de control institucional sobre el Poder Ejecutivo y ha permitido la reiteración de graves violaciones de los Derechos Humanos”.

Pero lo más escalofriante es que solo en 2018 las operaciones realizadas por la Fuerza de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana registró -datos oficiales- 5.287 muertes violentas por “resistencia a la autoridad” y entre el 1° de enero y el 19 de mayo de 2019, 1.519 también como “resistencia a la autoridad”. Total 6.806 muertos en la amplia bolsa de la “resistencia a la autoridad”, aunque otras fuentes no oficiales apuntan a que se queda muy corto.

Pero hay mucho más en el informe:

-Detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos. “Se sometió a mujeres y hombres detenidos a una o más formas de tortura o trato o pena cruel, inhumana y degradante, como la aplicación de corriente eléctrica, asfixia por bolsas de plástico, simulacros de ahogamiento, privación de agua y comida, palizas y violencia sexual”.

-El derecho a la salud. Según el informe, “hay carencias del 60 al 100% de fármacos esenciales en las principales ciudades de Venezuela. Faltan todo tipo de anticonceptivos lo que aumenta el riesgo de contraer el VIH y los embarazos no deseados. La tasa de embarazo en las adolescentes se ha incrementado en un 65% desde 2015, lo que, entre otras cosas, impacta el derecho a las niñas a la educación”. No solo faltan, además, vacunas primarias y elementales, sino que “los hospitales carecen de personal, medicamentos y electricidad. Entre noviembre de 2018 y febrero de 2019, 1.557 murieron debido a la falta de insumos en los hospitales”.

-El derecho a la alimentación. “La escasez creciente de alimentos y su precio cada vez más alto se han traducido en un número menor de comidas con menos valor nutricional, elevados índices de desnutrición y una repercusión especialmente adversa sobre las mujeres”. “Las jefas de familia se ven obligadas a realizar un promedio de 10 horas por día a hacer filas para obtener comida”.

-Pueblos indígenas. Han perdido el control de sus tierras y recursos tradicionales, incluso debido a la militarización por parte de los agentes del Estado. Su presencia ha provocado violencia e inseguridad, a lo que se suma la acción de bandas criminales armadas. Las comunidades Pemon, sobre todo, que se oponen al Gobierno, se enfrentan a una represión selectiva con saldo de decenas de muertos. Preocupan las versiones sobre una posible fosa común.

El informe incluye muchas denuncias más. Pero las enumeradas son suficientes para describir la realidad de la Venezuela de Maduro y su compromiso con los Derechos Humanos. Tan patético como esto es la pasividad de varios “apóstoles” de los DD.HH. de la región que ante el categórico informe de Bachelet en el marco de la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, optan por mirar a otro lado, se callan la boca o, peor aún, se abrazan con el dictador y lo defienden públicamente. En esta región y en esa lista -verdadera “lista negra”- se encuentran la fórmula presidencial argentina de Alberto Fernández y CFK, la Bolivia del perjuro Evo Morales y el Uruguay de Tabaré Vázquez, el Frente Amplio, el Pit-Cnt, los izquierdos humanos y los negocios con Venezuela. Como dijo Frankenstein: es un horror.

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