EDITORIAL

Auténticas incoherencias

Una reciente entrevista con el diputado Alejandro Sánchez, figura destacada de la “renovación” del Frente Amplio, revela un grado de confusión e inconsistencia ideológica, que alientan poca esperanza de un recambio acorde a los desafíos actuales.

El MPP es la principal fuerza política dentro del Frente Amplio. Pero a medida que sus figuras más destacadas van superando las ocho décadas, es inevitable especular qué viene detrás. Una reciente entrevista con el diputado Alejandro Sánchez, quien fue el candidato de ese grupo a presidir el FA, deja en claro que lo que viene lejos está de superar las contradicciones y carencias democráticas y de conocimiento de la realidad de sus predecesores. Más bien, todo lo contrario.

La entrevista, publicada por el semanarios Voces, es de una extensión que hace imposible abordar todos los lugares comunes, errores, disparates y contradicciones en los que incurre el diputado Sánchez. Pero, esa extensión es la que permite entender más a fondo el marco de pensamiento de esta nueva generación del MPP de una manera más genuina. Más auténtica, como dice (en inglés) el buzo algo ceñido de más en la zona abdominal, que empuña el legislador.

Para empezar, y atacando tal vez lo más preocupante, está la gran carencia de sentido democrático que muestra Sánchez. En la entrevista se lanza a una apasionada explicación de por qué es vital que los uruguayos que viven en el exterior puedan votar aquí.

Sánchez parece olvidar que los uruguayos ya votamos en una elección legítima, y por abrumadora mayoría, para negar esta posibilidad. ¿Es democrático volver con esta propuesta tan pocos años después? ¿Por qué cuando los plebiscitos favorecen al FA como el de las empresas públicas, sus resultados son sagrados y para siempre, y cuando le dan mal se puede insistir eternamente?

Como si esto fuera poco, Sánchez menciona que habría que aprender algunas cosas en materia política del gobierno chino. Afirma que "los chinos tienen cosas bien interesantes", y que estimulan a volver a las fuentes del socialismo. ¿Será que Sánchez comparte aquella célebre frase de Jian Zemin de que "enriquecerse es glorioso"? Hablando en serio, y con todo el respeto que merece una país continente que es nuestro principal socio comercial, si hay algo en lo que no tenemos nada que imitar a los chinos, es en su organización política. Y si no, pregunten en Hong Kong.

Como corolario de estos disparates, Sánchez tira algunas frases y conceptos muy reveladores. Admite que en el Fondes hubo voluntarismo, pero no hace mínima autocrítica al respecto. Defiende Alur, y sostiene que tal vez el país tenga que subsidiar para siempre ese proyecto, porque habría un interés estratégico en desarrollar "la frontera". Niega que Ancap haya perdido plata, y defiende la gestión de Sendic. Al mismo tiempo que critica al liceo Jubilar y niega que exista una crisis en la enseñanza.

En un país donde su partido ha gobernado 15 años, con todos los recursos del mundo, y solo un 30% de los jóvenes termina el liceo, los comentarios de Sánchez solo son atribuibles a un fanatismo dogmático, o a una ignorancia trágica de la realidad del país y del mundo.

Pero es justamente a la hora de analizar la realidad internacional donde se nota más el desnorteo de esta "nueva guardia" frentista. Para ellos, el mundo es muy claro, por un lado están los buenos inocentes y explotados de los países tercermundistas, y por otro las malvadas corporaciones multinacionales que viven de la explotación y el saqueo. El esquema infantil de "Las venas abiertas..." sigue vigente como si no hubiera pasado nada en el último medio siglo.

¿Alguna autocrítica por seguir defendiendo al régimen venezolano, cuyo sistema económico ha colapsado al igual que el cubano y el de todo país que ensayó el socialismo extremo? No. La culpa es de otros. ¿Alguna autocrítica por defender a muerte al PT, que armó la red de corrupción más grande de la historia del continente? No, la culpa es de Temer. ¿Alguna autocrítica por haberse embanderado con el kirchnerismo, que saqueó Argentina mucho más eficientemente que nadie antes (y la vara estaba alta)? No. Según él, el kirchnerismo fue "la mejor versión del peronismo, sin duda".

La máxima concesión a la honestidad que hace Sánchez es reconocer que "la izquierda" uruguaya fue más o menos izquierda, porque acá también el "neoliberalismo" fue más o menos neoliberalismo, porque vivimos en un país amortiguado. ¡Felicitaciones! Ahora, eso no lo dice como un elogio. Lo dice como un diagnóstico resignado. Porque en el fondo, lo que alimenta estas visiones maniqueas y confrontativas de la política, es la radicalización de los opuestos. Que nunca fue verdad en nuestro país, y que ojalá que nunca lo sea. Para lo cual será vital que gente con esta visión de la política, tenga la menor incidencia posible en la construcción de nuestra realidad.

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