Editorial

Aumentó la seguridad... del criminal

Aquí vale la pena destacar otra actitud escondedora del ministro Bonomi. Porque fue encargada al Instituto Nacional de Estadísticas una encuesta de victimización y se muestran llamativamente omisos en su divulgación, a pesar de que culminó en 2017.

Tuvo que salir Fundapro al ruedo, para que el Ministerio del Interior finalmente se dignara hacer conocer las estadísticas de su cartera sobre los niveles del delito en el país. De nada había servido hasta ahora que el senador Larrañaga le hubiera exigido públicamente su difusión durante el panel organizado por ADM unas semanas atrás. Pasa que los resultados del estudio realizado por el Observatorio de Criminalidad del Ministerio del Interior publicado, curiosamente, unas horas después del informe realizado por Fundapro sobre los 7 meses que van del año, demuestran lo que todo uruguayo experimenta en el mundo real. La terrorífica ferocidad y la impunidad creciente bajo la cual actúa la delincuencia en Uruguay. Dentro de una escalada delictiva que coincide nítidamente con los 13 años que el Frente Amplio lleva gobernando.

Según los propios datos oficiales se desprende que en los primeros 6 meses del año se produjo un incremento del 66,4% en el número de homicidios respecto del 2017. Al mismo tiempo, la variación en los hurtos fue del 26,9%, cifra que indica un total de 72.036 episodios. Y las rapiñas, que según lo prometido por el gobierno iban a bajar un 30%, resulta que aumentaron cerca del 60% de acuerdo a las denuncias registradas.

Los peores datos de la historia criminal uruguaya desde que se llevan estadísticas, tal como lo dijera el director de Fundapro, Guillermo Maciel.

Y aquí vale la pena destacar otra actitud escondedora del ministro Bonomi. Porque fue encargada al Instituto Nacional de Estadísticas una encuesta de victimización en marzo del año pasado y se muestran llamativamente omisos en su divulgación a pesar de que culminó en julio de 2017.

Desde entonces, nadie se ha enterado de lo que dicen esos datos. Y se trata de información importante, ya que abarca un universo mucho más amplio y más realista de la inseguridad en la que hoy viven los uruguayos, sea en el barrio que sea o en el departamento en el que vivan. En ese trabajo no figuran solamente las denuncias radicadas en las comisarías, que ya sabemos han decrecido a la par de la esperanza de una resolución del caso. Por ejemplo, que se atrape al rapiñero o al ladrón, que se encuentre lo robado y que el delincuente reciba el merecido castigo. Aparece en ese relevamiento todo aquel que ha sido víctima, aun cuando no lo haya reportado por no perder tiempo inútilmente, cuando hay tantas otras cosas que hacer. O para no recibir en su casa un desfile de agentes de diversas secciones de la policía que le harán una cantidad de preguntas: qué le robaron; cómo era lo sustraído; cuánto era su valor; (sobre todo esto) para que luego no pase absolutamente nada.

Los homicidios son los delitos que sí se denuncian como es obvio, así que no es fácil ocultar la información. Pero en este campo, el nivel de aclaración de los hechos delictivos tampoco da para un felicitado, puesto que el 50% de los asesinatos consumados desde el 1º de enero de 2018 a junio de 2018 en todo el país, no han sido aclarados. Permanecen en la obscuridad, se trata de información oficial.

De las cifras de Fundapro también se desprende que el flagelo de la inseguridad ciudadana, que en un principio se concentraba en la capital, ha penetrado el interior de la nación, siendo Canelones uno de los más afectados. En los últimos siete meses los homicidios subieron nada menos que un 90%. Para decirlo de una manera más gráfica, la estadística muestra que ocurrió una muerte violenta cada 20 horas. En menos de lo que lleva un día.

Ante este lamentable escenario, (el jueves hubo 4 crímenes) se anuncian medidas como el reforzamiento del PADO, pero basta hacer una pequeña cuenta para que a uno se le caigan las ilusiones a los pies. Prometen 120 oficiales y 370 efectivos más, lo que da un aumento de 490 policías. Pero si dividimos entre los 19 departamentos y a su vez por los tres turnos de trabajo, nos da 8,59. ¿Puede mover mucho la aguja que se presenten 9 gendarmes más en las jefaturas?

Mientras así estamos, lo que la gente percibe bastante azorada (ni hablar de los extranjeros que lo presenciaron en el almuerzo del otro día) es la pelea entre el ministro Bonomi y el fiscal general Jorge Díaz. El primero acusa a la Reforma del Código del Proceso Penal, de la que Díaz fue gran impulsor y que evidentemente tiene fallas tanto en su implementación como en parte de su esencia, de ser responsable del aumento del delito. Pero parece no recordar Bonomi que el 2015 alcanzó números récord en asesinatos, rapiñas y hurtos y no regía el nuevo CPP.

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