EDITORIAL

Atorado con sus propias obras

Urgía hacer estas obras, pues responden a lo que no hicieron los cuatro intendentes correligionarios que precedieron a Martínez. Pero este gigantesco embrollo no parece la mejor forma de engrosar una “cuenta de logros”.

No queda calle que no esté en obra en Montevideo. Desvíos por acá, cortes por allá, recorridos más largos para llegar a destino. La Intendencia se jacta porque está haciendo obra y sin duda pretende que sea bueno para quien fue Intendente en todo este tiempo, Daniel Martinez, porque de ello hará alarde durante su campaña electoral.

No todo lo que reluce es oro, sin embargo. Este borbollón de obras presenta problemas. Algunas se están demorando más de la cuenta, otras quedaron paradas porque la empresa que ganó la licitación tiene dificultades y otras podrían plantear problemas en el futuro por no haberlos previsto.

Casi no se hicieron grandes obras en los 30 años que lleva el Frente Amplio en el gobierno municipal. Que ahora, bajo la batuta de Daniel Martínez, se haya querido ganar algo de ese enorme tiempo perdido, no es mérito alguno. Pero además, aparecen los escollos.

Según anunció El País en estos días, las obras de la doble vía en Belloni están paralizadas desde hace tiempo y no hay perspectivas de que ellas se reinicien en breve. Algo parecido sucede con las que se están haciendo en la avenida San Martín.

De acuerdo a lo informado, la empresa que había ganado la licitación se presentó a concurso de acreedores y está enviando a su personal a seguro de paro.

No hay peor cosa que una obra a medio hacer. Queda la tierra removida, los pozos se convierten en charcos de barro cuando vienen lluvias como las que hubo esta semana. Es difícil acceder a los comercios y servicios y estos empiezan a generar pérdidas. Los desvíos temporarios pasan a ser permanentes.

Todo estaría indicando que ha sido tal el cúmulo de obras licitadas, que no se prestó la debida atención a las seguridades y garantías que ofrecían algunas de las empresas. Se supone que quien se presenta a un llamado de estas características, ofrece la certeza de terminarlas en tiempo y forma. Y quien estudia los pliegos recibidos, se asegura de que eso sea posible antes de adjudicar la obra.

Una vez armado el lío, no es fácil salir de el. Hay que rescindir contratos y ello exige un complicado tramiterío. Luego se hace un nuevo llamado, con el tiempo que eso toma. Por último hay que estudiar bien los pliegos presentados para evitar la reiteración de estos trastornos. Mientras tanto, las obras siguen paradas, lo cual pone de mal humor a la población afectada.

En su afán de ser el candidato que “hizo obra” el intendente se atoró con ellas. Unas se superponen sobre otras Hay trabajos de bituminzación que se hacen con asombrosa lentitud: basta ver la calle Mercedes en pleno Centro. Para facilitar la nueva circulación que implicará el tunel de avenida Italia y Centenario, se está ensanchando la avenida Albo. Los contratiempos que implica serían tolerables si no fuera que a pocas cuadras, a la misma altura y en una vía que podría ser una alterantiva para eludir el nudo de Albo, se está haciendo otra obra como es la doble vía en Luis Alberto de Herrera. Obra que debió haberse hecho hace décadas, es verdad, pero que programarla en el preciso momento que se hace la otra, no parece lo más atinado.

Todo ello ocurre porque se pretende resolver en un año y medio lo que no se hizo en tres décadas. Y este se debe a que ahora sí el Frente percibe que podría perder tanto el gobierno como eventualmente la Intendencia, y se larga a hacer lo que jamás hizo.

Además, no todas sus obras parecen claras. Si bien ambiciosa, el tunel en el cruce de avenida Italia y Centenario seguramente agilitará el tránsito y dará enorme fluidez en una zona donde se dan verdaderos embotellamientos. ¿Porqué entonces ese tunel tendrá solo dos sendas a cada lado? Avenida Italia es de doble vía con tres sendas cada una desde su origen en Bulevar Artigas hasta Gallinal, con una extensión aún en obra que llegará a Bolivia.

¿Cómo se explica entonces hacer un embudo a nuevo, en el tunel? Cuando se invierte en una obra de gran dimensión, lo normal es que el proyecto prevea no solo las necesidades del presente, sino las del futuro. No parecería ser este el caso, donde el riesgo es que se torne en un nuevo corredor Garzón.

Urgía hacer estas obras, sin duda, pues responden a lo que no hicieron los cuatro intendentes correligionarios que precedieron a Martínez. Pero este gigantesco embrollo, con problemas que afectan a algunos barrios ante la suspensión de obras, no parece la mejor forma de engrosar una “cuenta de logros” para la candidatura de Martínez. Podría decirse “allá el”, sino fuera por los trastornos que ocasiona a la gente.

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