EDITORIAL

80 años de Vargas Llosa

Este lunes el Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa cumplió 80 años y los celebró con Madrid con una cena para unos 300 invitados y un seminario que reunió a políticos e intelectuales que se prolongó hasta el día de hoy.

La ocasión es propicia para celebrar la vida de este hombre inteligente y valiente que habiendo logrado la fama universal como escritor se animó a incursionar en la batalla de las ideas y en la política defendiendo la Libertad, de la que se convirtió en símbolo en todo el mundo.

Existen distintas facetas para desentrañar a Vargas Llosa, que van desde el escritor que fue uno de los protagonistas del boom de la literatura latinoamericana en la segunda mitad del siglo XX, pasando por el candidato presidencial en su país natal hasta el incansable defensor de la democracia, el libre mercado y los derechos humanos.

Desde sus primeras obras Vargas Llosa despuntó como un novelista excepcional. Desde La ciudad y los perros, pasando por La casa verde, la formidable Conversación en la Catedral o la más liviana Pantaleón y las visitadoras o la fuerza de La fiesta del chivo hasta su último libro editado este mes, Cinco Esquinas, el narrador ha cautivado a varias generaciones con un estilo inconfundible que ha dejado surco en la literatura universal. Por si no fueran suficientes los numerosos reconocimientos que ya recibió, hace pocos meses la mítica editorial Gallimard anunció la publicación de dos tomos con obras de Vargas Llosa en su clásica colección La Pléiade, que reúne lo más selecto de la literatura a nivel mundial. Un reconocimiento muy pocas veces otorgado a un autor en vida y en plena actividad.

También se ocupó con brillo de la crítica literaria, género dentro del cual dedicó hace poco un libro a Juan Carlos Onetti, y al ensayo, siendo seguramente el más recordado en tiempos recientes su lúcido análisis de La civilización del espectáculo. Con menos frecuencia también supo incursionar en los relatos breves, y se ha destacado como un articulista de excepción en la prensa, donde sigue ocupándose de los temas de actualidad hasta el día de hoy.

El seminario por los 80 años de Vargas Llosa cuenta con la presencia de destacadas personalidades intelectuales como Fernando Savater, Plinio Apuleyo Mendoza, Alex Chafuen y el premio Nobel de literatura Orhan Pamuk. También con reconocidos políticos como José María Aznar, Sebastián Piñera, Andrés Pastrana, Luis Alberto Lacalle, Felipe González y Álvaro Uribe, entre otros.

Se destacó también la edición de un libro en su homenaje titulado "Ideas en Libertad" que reúne ensayos de autores que destacan distintos aspectos de la vida y obra de Mario Vargas Llosa. Entre los uruguayos se encuentran Luis Alberto Lacalle, Rubén Loza Aguerrebere y Hernán Bonilla.

Mario Vargas Llosa es un mito viviente y uno de los escritores más re- levantes de la literatura universal, pero para los latinoamericanos de hoy también tiene una relevancia adicional insoslayable, la batalla por las ideas de la Libertad que ha dado y sigue dando por nuestro continente. En su oratoria en la cena homenaje Vargas Llosa destacó que un buen escritor no tiene que involucrarse en esa batalla para ser un buen escritor, pero al trabajar con la misma materia prima, las palabras, puede hacer también un buen aporte si se lo propone.

Y esto es lo que ha hecho este formidable escritor. Ha sido un azote para los dictadores de América Latina sin excepción ni hemiplejia moral, desde Pinochet a Castro todos fueron pulverizados por su pluma y su palabra. Aquí se ha desmarcado, y debe señalarse a su favor, de otros escritores que criticaron a las dictaduras de derecha mientras cantaban loas a las de izquierda por mezquinos intereses económicos o el simple miedo a ser excluidos del Olimpo de la infantil izquierda continental.

Hoy, que el socialismo del siglo XXI está en afortunada retirada en América Latina, debe destacarse la influencia benéfica de Vargas Llosa no solo defendiendo la libertad política sin cortapisas, sino también la libertad económica, tan vituperada como incomprendida en nuestro continente pero parte esencial de la verdadera libertad del ser humano y motor indispensable de la superación de la pobreza y el avance de la civilización como tal.

Por todo esto es que debemos celebrar con entusiasmo los 80 años de Vargas Llosa, convencidos de que aún gozaremos de su inagotable energía por muchos años, así como de que lo seguirán sufriendo los enemigos de la libertad de todas las marcas y señales.

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