Editorial

En contra de lo que anda bien

Quienes comparten la responsabilidad en la mala calidad de la enseñanza pública uruguaya, ahora ya anuncian otro paro que dejará a los alumnos en la calle.

Y lo más insólito, es que una de las motivaciones para la huelga es la protesta contra los liceos gratuitos y privados que funcionan en barrios carenciados y felizmente, le dan la oportunidad a cientos de jóvenes de estudiar y graduarse con una debida preparación que les ayudará a hacerse camino en la vida.

Que los promedios en centros de estudio, Jubilar, Impulso y Providencia en Casavalle y Francisco en Paysandú, no tengan nada que envidiarles a los de mejor nivel en Montevideo, que la deserción prácticamente no exista y que los familiares adultos no solo se involucren en el estudio de sus hijos, sino que muchos se pongan a estudiar, como pasa en el Jubilar, al Sr. José Olivera, dirigente de Fenapes, no lo alegra.

Por el contrario, denuncia una posible estrategia privatizadora de las multinacionales y del gobierno. Y se va a Canadá, seguramente con todos los gastos pagos, para hablar de este grave asunto con sus colegas de otros países, tan viajeros como él. A su vez, la directora de Secundaria, Celsa Puente, hace unos meses, también manifestó que el Jubilar le preocupaba...

El progresivo deterioro de la educación pública en el país de José Pedro Varela, otrora orgullosamente reconocido por el buen nivel educativo de su población, permaneció durante mucho tiempo más o menos oculto a la opinión pública. Pero al final, como si se hubiera destapado una olla a presión, la verdad saltó con fuerza y la decadencia en que había ido cayendo, se hizo palpable. Ya no se pudo volver a tapar esa olla. Ese estado de situación pasó a ser tema de debate. Entró en la agenda política, al tiempo que sindicatos y autoridades educativas salieron en pie de guerra a defender su posición. Con algunos reclamos valederos, como los bajos salarios o la decrepitud en los establecimientos y muchos otros por motivaciones muy distintas.

Pruebas internacionales como las PISA, noticias en la prensa e investigaciones periodísticas como las de este mismo diario, tal la publicada en agosto del 2013 con una nota central en el suplemento Qué Pasa, titulada "Ranking Secreto", referida a los resultados en las escuelas públicas. A la cual siguió, no sin previa acción ante la justicia para lograr acceder a los datos que Secundaria se negaba a proporcionar, sustrajeron del secretismo imperante, pruebas de la corrosión en la enseñanza pública.

Ya nadie podía hacerse el distraído y menos el oficialismo y la izquierda, bajo cuyo dominio se ha desarrollado la educación y el adoctrinamiento de la juventud, desde hace décadas. Si alguien tiene alguna duda sobre este punto, le bastará con fijarse en los libros de referencia para escolares y maestros también, como por ejemplo, "Historia y Construcción de la Ciudadanía", y leer como se describen los primeros años del gobierno socialista en Cuba, tras la revolución.

Comenzaron entonces, decenas de asambleas por todo el país y desde el propio ámbito docente surgió una nueva Ley de Enseñanza, durante el primer gobierno de Vázquez. Sin embargo, la montaña parió un ratón. Y la legislación actualizada no tuvo nada que ver con lo que realmente importaba; que los jóvenes uruguayos volvieran a ser "tan ilustrados como valientes". Por el contrario, las acaloradas discusiones en el sector gremial y lo que finalmente quedó redactado, fue un reflejo de las luchas de poder internas.

Por las revelaciones de la prensa la ciudadanía supo del elevado número de repetidores en buena parte de las escuelas. Quedó en evidencia que se estaba produciendo una brecha difícil de revertir entre ricos y pobres, ya que los resultados variaban notoriamente según el barrio. Este año, las autoridades anunciaron que la repetición en primaria del año anterior, había bajado drásticamente a un 5%. Pero no es fácil alimentar ilusiones cuando en julio del año pasado, desde la directiva de Primaria se reconocía que se pasaba a niños con malos resultados. Corrobora la duda sobre cuan sólida es la preparación de los escolares, lo que sucede cuando llegan al liceo, donde el número de repetidores se dispara vertiginosamente desde el primer año. En septiembre de 2014, el consejero del Codicen Néstor Pereira le reconocía a El País, que las cifras de repetición en el Bachillerato eran muy alarmantes. El promedio de no aprobación en 4°,5° y 6° en todo el país, era del 44% y en Montevideo del 52%. Por su lado, desde la Udelar se dice otro tanto de la capacitación de los bachilleres que llegan a la Universidad. Toda la cadena está herrumbrada.

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