EDITORIAL

El agua potable corre peligro

Es urgente modernizar el sistema de potabilización de agua en Uruguay, porque estamos al borde de un problema muy serio.

Tal vez esto sirva para sacudir la modorra que parece campear en las autoridades que tienen relación nada menos que con el suministro de agua potable. La novedad ha si-do que la Unidad Reguladora de Servicios de energía y Agua (Ursea) resolvió aplicar una sanción contra OSE, la empresa estatal que maneja todo lo que tiene que ver con el agua potable que le llega a la población montevideana, prácticamente a la mitad de los habitantes del Uruguay. Pero ese millón 800 mil personas no tiene idea de la precariedad del viejo sistema de bombeo y potabilización. No se imaginan que el suministro de agua corriente puede colapsar más pronto que tarde.

En esta inédita ocasión, la Ursea sancionó con una multa equivalente a unos US$ 6000 a la OSE, por haber comunicado en forma tardía, a los vecinos de la zona Salinas-Atlántida, que el agua no era apta para uso humano. Recién después que tomó estado público que un hombre había quedado en muy malas condiciones después de tomarse simple una ducha, y qué decir quien la hubiese bebido. La explicación conocida recién 2 días después, fue que hubo una excesiva carga de soda cáustica en el inocente (solo en apariencia) fluido.

El dinero que tendrá que poner la OSE no le va a quitar el sueño a los directivos, ya que tratándose de funcionarios públicos, a nadie se le tocará el bolsillo La plata entrará en las arcas de la Unidad Reguladora, porque es ente recaudador pero posiblemente, tras un buen papeleo burocrático, vaya a dar a Rentas Generales, cerrándose así el círculo. La Ursea cuenta con un presupuesto de unos 4 millones y medio de dólares pero suele devolver unos 2 millones porque no puede gastar más de lo que indica su presupuesto, por más que le haga falta. A su vez, por estar topeados, la otra ronda es la de las importantes devoluciones a UTE, Ancap, OSE, etc. debidas a la tasa que estas abonan por el marco regulatorio. Toda una calesita muy típica (y muy productiva) de la administración de los dineros públicos.

Junto al papelón del verano, hay otros problemas serios que merecen ser atendidos con urgencia y la cosa viene de largo. Sin embargo, ninguna solución seria se toma y los responsables parecen una manada de avestruces (perdón) que entierran la cabeza, cuando no hacen pomposos anuncios que luego no se concretan. Mientras, los lodos en la usina de Aguas Corrientes, desde donde sale el agua potable para todos los barrios de la ciudad, producen día tras día 60 mil metros cúbicos de lodos tóxicos que van trancando el fluir del río.

Para graficarlo mejor: 3 mil camiones cisterna repletos de barro y químicos se tiran al agua donde está la toma desde donde se abastece a Montevideo. El líquido se acumula en la represa de Paso Severino, a 80 mts. de la capital y luego es llevado a Aguas Corrientes, a 20 km hacia el sur de la represa.

Pero como esa agua suele no alcanzar a raíz del crecimiento de la población, un sexto de la producción de OSE proviene del caudal de abajo. Unas 300.000 personas dependen de ese bombeo. Pasa que río abajo se vierten los desechos de la potabilización que ha ido sumando químicos porque la situación es cada vez más grave. Arsénico, bario, cadmio, cromo, cobre, mercurio, níquel, plomo, hierro y zinc. Y esta pésima situación solo ha cambiado en que se haya ido aumentando la cantidad de productos de la industria química.

En el 2008, casi 2 millones de uruguayos estuvieron por quedarse sin agua a causa de una gran sequía, lo que quiere decir también escuelas, fábricas y hospitales. Pero la madre naturaleza se apiadó y empezó a llover torrencialmente. En junio de este año, a punto estuvimos de quedarnos sin suministro otra vez, por motivo contrario. Debido a lo que es hoy el río en esa zona, si llueve mucho hay inundación, tal como sucedió en ese momento en que las aguas llegaron hasta el pueblo, lo que podía haber imposibilitado entrar a los camiones que traen los elementos químicos. Es urgente pasar de las declaraciones vacuas a los hechos y no es de recibo decir que no hay plata para hacer una nueva planta, estimada en US$ 30 millones, cuando la hay para hacer un megaestadio. Cuestión de prioridades. Es urgente modernizar el sistema de potabilización, porque estamos al borde de un precipicio. Y provoca estupor que un gobierno con 15 años en el poder y una década con las mejores condiciones económicas internacionales, que permitieron crecer como nunca, y con enorme recaudación fiscal, no haya hecho nada. Además de contar con mayorías absolutas en el Parlamento que le permitían sacar la ley que quisieran o decidir en los directorios a piacere.

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