EDITORIAL

Usar a los afrodescendientes

Si lo que realmente se quiere es atender mejor la salud de la población negra, lo que se precisa es mejorar los servicios de salud generales, y sobre todo los centros de salud a los que acuden los más pobres de la ciudad, sean ellos negros, trigueños, rubios o lo que fuere.

A casi dos años de anunciado quedó inaugurado el "servicio de Afrosalud" de la Intendencia de Montevideo. Se trata de una iniciativa que quiere hacer creer que el Frente Amplio tiene una particular sensibilidad en favor de la salud de la población afro, pero en realidad es una burda manipulación que está muy alejada de prestar atención a sus verdaderas dificultades.

De entrada, se plantean dos problemas. Según publica la página web de la Intendencia, el "servicio Afrosalud" funcionará en la policlínica del Barrio Sur los jueves en el horario de 11 a 16 horas y "desarrollará un trabajo de prevención sobre prevalencia de enfermedades de carácter étnico, en particular la anemia falciforme". En primer lugar, estas personas no viven mayoritariamente allí donde la Intendencia decidió abrir su servicio de "salud étnica". En efecto, de acuerdo a la información más reciente y fidedigna que hay en la materia, que es el Censo de 2011, su mayor presencia está en los barrios situados en la periferia urbana. Alcanzan a ser entre un quinto y un séptimo en algunos barrios ubicados en el cinturón de pobreza de la capital (Casavalle, Casabó, Punta Rieles, La Paloma, Nuevo París y Pajas Blancas, entre otros). Para el caso del Barrio Sur y barrios cercanos, la cantidad de afrodescendientes que allí residen siempre es inferior al 13% del total. ¿Se justifica entonces un servicio de "salud étnico" en el Barrio Sur?

En segundo lugar, hoy en día nadie sabe cuál es la prevalencia de la anemia falciforme en la población "afro principal" del país, que son unas 150.000 personas en total. Lo que hay son estudios sobre la población afroamericana de Estados Unidos, que señalan que la anemia falciforme afecta allí a cuatro por cada mil individuos. Así las cosas, en el caso de que la población negra uruguaya fuera similar estadísticamente a la estadounidense en este aspecto, serían entonces menos de 600 los uruguayos, como mucho y en todo el país, los que estarían siendo afectados por esta anemia falciforme. ¿Es serio entonces publicitar esta iniciativa como una política inclusiva, cuando además el tal programa atiende en horario de trabajo, reducido, y solo una vez por semana?

La verdad es que lo que está haciendo el Frente Amplio con este "servicio de Afrosalud" es faltarle el respeto a dicha población de Montevideo. Primero, porque destina dineros para tratar una enfermedad asignándoles a priori una carga genética particular, cuando nadie puede decir que ella sea pertinente y cierta. Segundo, porque así esa carga genética existiera y generara una prevalencia de la anemia falciforme similar a la que se verifica, por ejemplo, en Estados Unidos, el lugar y el horario elegidos para el servicio no tienen en cuenta dónde vive y a qué hora trabaja la mayoría de esta gente en Montevideo.

Si la Intendencia de Montevideo quisiera llevar adelante una política seria en la materia, no abriría un demagógico servicio de "salud étnica" en un lugar que a la mayoría de los negros de la ciudad les queda a trasmano, para tratar una enfermedad que la mayoría de ellos seguramente nunca sufrirá en lo más mínimo. Porque, ¿de qué se enferman mayoritariamente los negros en Uruguay? Seguramente, de lo que comparativamente se enferman más las clases populares del país, que es donde hay proporcionalmente más cantidad de ellos ya que son relativamente más pobres que el resto de los uruguayos: diabetes e hipertensión, por ejemplo.

Si lo que realmente se quiere es atender mejor la salud de la población negra, lo que se precisa es mejorar los servicios de salud generales, y sobre todo los centros de salud a los que acuden los más pobres de la ciudad, sean ellos negros, trigueños, rubios o lo que fuere. Y dentro de esos servicios, prestar más recursos eficientes a las principales enfermedades que sufren con mayor prevalencia las clases populares.

Con este "servicio de Afrosalud", Daniel Martínez queda bien con los organismos internacionales dedicados a estos temas y con el montón de organizaciones no gubernamentales cuyas supervivencias y notoriedades dependen de que se lleven adelante estas iniciativas tan vistosas como inútiles.

Pero la verdad es que Martínez y el Frente Amplio están usando a la población negra y a su histórica y triste postergación social y económica: quieren hacernos creer que le están prestando atención, pero en realidad no se están ocupando de las verdaderas necesidades en salud de los negros de Montevideo.

Es una vergüenza. Y hay que decirlo claramente.

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