editorial

Actuar en presente, pensar en futuro

Con este título el sector Todos del senador Lacalle Pou fijó sus prioridades para estos años de tareas partidarias. Si se tiene en cuenta de que se trata del sector de oposición más votado del país en octubre pasado, y que es su primer señal política relevante luego de terminado el ciclo electoral, estamos ante un hecho político importante para el sistema de partidos del país y, claro está, para el Partido Nacional en tanto principal alternativa a la izquierda en el gobierno.

En el énfasis institucional general el sector Todos no dice nada que no se sepa ya. Sin embargo, hacer hincapié en la defensa de la democracia representativa, del Estado de Derecho, de la división de poderes y del gobierno limitado, es una declaración de principios relevante en momentos en que el Frente Amplio parece querer avanzar en una reforma constitucional que puede llegar a ponerlos en tela de juicio. En el mismo sentido, no hay nada novedoso en la metodología de trabajo que se anuncia para los próximos años: monitoreo de la situación del país, seguimiento de la gestión de gobierno, elaboración de propuestas de corto y mediano plazo, y convocatoria y escucha a todos aquellos que desde su lugar tengan algo para aportar. De vuelta, el planteo de Todos no innova, porque esta tarea con cuatro ejes principales es la tarea clásica de todo aquel sector o partido que ocupe el lugar de oposición en un sistema político y pretenda cumplir con eficiencia su función.

En lo que sí hay novedades es en los temas sobre los que el sector de Lacalle Pou fijará su mayor atención. Entre ellos, el desafío demográfico del país con su problemática de envejecimiento de la población e insuficiente crecimiento de capital humano es el primero que se menciona. Anuncia un énfasis distinto al que estamos acostumbrados en la agenda de temas nacionales. Otros, como el desarrollo sostenible y la protección social son más clásicos, así como lo es la preocupación por la competitividad económica que debe atender distintas dimensiones como política económica, desarrollo de infraestructura, comercio exterior y relaciones laborales.

Sabido es que la mayor prioridad de todas para el futuro del país es la enseñanza. Aquí también el sector Todos da su diagnóstico y deja un camino de solución: "tenemos una enseñanza que no incluye ni enseña. Tenemos una enseñanza que castiga a los más débiles. Tenemos una enseñanza presa de los intereses corporativos y de las rigideces ideológicas. Hay que cambiar la institucionalidad de nuestra enseñanza, hay que renovar los enfoques pedagógicos, hay que revolucionar la formación docente. Y hay que hacerlo rápido".

Su visión sectorial no le impide apostar por un partido fuerte. De nuevo, a una visión clásica que hace hincapié en la estructura territorial nacional blanca, se suman dimensiones que ese sector entiende deben ser más y mejor atendidas, y que se plantean como objetivos a procurar en estos años. Entre ellas, se destacan la de un partido "en diálogo con la sociedad, presente en los gremios y sindicatos, en las organizaciones barriales, en los movimientos sociales y en la vida cultural"; y la de un partido "que se ocupe de formar permanentemente a sus militantes y dirigentes, ayudándolos a entender mejor los problemas, a aprender de experiencias ajenas y a tener una mejor comprensión de nuestra propia identidad y de nuestra propia historia".

Hay mucha ambición en estas líneas de trabajo del sector de Lacalle Pou. Desde esta página editorial se ha señalado, más de una vez, que el Partido Nacional precisa de una renovación en sus tareas y en sus objetivos que lo hagan más fuerte y más profesional, para así poder transmitir a la opinión pública la idea de que, efectivamente, es un partido capaz de liderar una real opción alternativa al Frente Amplio en el gobierno. Este documento parece coincidir en este diagnóstico, porque afirma que el Partido Nacional precisa ser fuerte, con "una sólida base técnica que le permita procesar información, hacer análisis en profundidad de temas complejos, evaluar el impacto de las políticas públicas y generar propuestas", y con una profesionalización en el "manejo de su comunicación, con el fin de mantenerse en permanente diálogo con todos los uruguayos".

Actuar en presente y pensar en futuro es entonces un mojón importante en la definición de la tarea opositora a este gobierno. Falta lo más importante, y que no es poco: que lo allí expresado se traduzca, sin demoras, en acciones concretas.

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