EDITORIAL
diario El País

Las actas militares que acusan

Las declaraciones de la Dra. Sylvia Usher, jefa de la Asesoría Letrada del Ministerio de Defensa en la época del Tribunal de Honor de Gilberto Váz-quez, en la Comisión de Derechos Humanos del Senado, fueron categóricas y contradicen abiertamente los dichos del expresidente Tabaré Vázquez.

Usher afirmó en la comisión que “ni quien habla, ni ningún funcionario de la Asesoría Letrada, guardó, escondió, demoró o archivó todo o parte del Tribunal de Honor del coronel reformado Gilberto Vázquez. Además, eso es imposible e inviable de hecho. Es inviable con el Tribunal de Gilberto Vázquez o con una petición de licencia o una licitación. Los expedientes tienen un inicio y un final. Las actas que entraron a Jurídica… las actas del Tribunal de Honor, todo el expediente, como entró, salió. Si se homologa es porque se tiene acceso a todo el expediente”. Y todo el expediente incluye, obviamente, las actas del Tribunal de Honor donde Gilberto Vázquez reconoce haber torturado y asesinado a prisioneros en la época de la dictadura y otras cosas más.

Pero, también agregó otro elemento de enorme gravedad: previo a su comparecencia en el Parlamento, Usher solicitó información pública al Ministerio de Defensa pidiendo que se buscara la documentación relacionada con el caso. “Éramos muy rigurosos con la documentación y me gustaba guardar todo. A fin de año la documentación se guardaba en una caja que se identificaba por el año tal y lo que contenía y se guardaba en una habitación que está en el subsuelo”. Pero, ¡oh sorpresa!, la respuesta a su pedido de información fue que ya no existía porque “todos los archivos documentales de la Asesoría Letrada, anteriores a 2010, habían sido destruidos por orden del ministro anterior (presumiblemente José Bayardi) para hacer espacio”.

Las actas salieron a luz por un pedido de Acceso a la Información que realizó la Asociación de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos. El actual ministro de Defensa Nacional, Javier García, aseguró que no sabía “cuántas veces se realizó el pedido” para acceder a las actas, pero lo que “sí puedo afirmar es que la última vez había sido el 8 de marzo de 2019”. Nadie explicó esta negativa.

Cuando el ministro García se encontró con ese expediente -completito y con actas incluidas-, no solo contestó el pedido de Acceso a la Información sino que además dio cuenta rápidamente al actual Presidente de la República y al Parlamento, porque ese expediente había sido homologado por la firma del entonces presidente Tabaré Vázquez, pero nadie tenía conocimiento de su contenido.

En una videoconferencia por Zoom con militantes, Tabaré Vázquez sostuvo (y mostró “documentos”) en los que quedaría demostrado que ni él ni la ministra de Defensa de la época (Azucena Berrutti) podían haber estado en conocimiento de las declaraciones de Gilberto Vázquez y sostuvo que se dividió el expediente: una parte se la mandaron a él para su homologación y la otra -con las actas del Tribunal- quedó reservada en el Ministerio y luego se las volvió a unir. Si era tan inocente, ¿por qué negó el acceso a los Familiares de los Desparecidos?

En este caso, de ser cierto, no se sabe por qué no solicitó que se incluyeran también las actas, propias de cualquier Tribunal de Honor Militar.

El argumento principal del expresidente es que las actas se omitieron porque Gilberto Vázquez aceptó ante el Tribunal “haber pensado en matar al entonces presidente”. Este reconocimiento, además de la confesión de todo lo que ya había hecho el excoronel, es gravísimo. Pero ni el expresidente ni ningún frenteamplista de los tantos que viven pendientes de los micrófonos, se animó a solicitar una investigación sobre lo ocurrido, por lo que vuelven a sobrevolar los planteos de supuestos pactos y ocultamientos por parte del gobierno de aquel entonces con los militares en cuestión.

Ahora queda la instancia en la Comisión del Senado de las respuestas al interrogatorio por escrito que se mandó desde la Comisión de Derechos Humanos, porque el expresidente se negó a comparecer por el Zoom que tanto le gusta y tanto lo usa en sus arengas contra el gobierno. Sinceramente, no es lo mismo y se parece una tomadura de pelo. Responder por escrito (leído, releído, corregido por él o por asesores, vuelto a corregir, etc.) sobre un episodio ocurrido hace 14 años es prácticamente una pérdida de tiempo. No hay repreguntas, ni aclaraciones, ni se le pueden marcar eventuales contradicciones o incorporar datos nuevos.

Eso sí, la conducta del expresidente Vázquez y sus asesores en el caso Gavazzo les juega en contra. Y muchísimo. Parafraseando a Shakespeare, “algo huele a podrido en Uruguay”.

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