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El tiempo vuela y las promesas también 


@| Así es, y, para futuras autoridades que dicen que van a gobernar.

El gran interrogante de las legislaturas es de qué capacidad de maniobra dispone quien está gobernando.

El objetivo a desarrollar es ¿cuán responsable es el conjunto de legisladores en tomar una decisión? Qué importa más, ¿la decisión partidaria, la personal, o lo que importa para la nación?

Atendiendo el trato que se hacen los últimos decenios de determinados y trascendentes dictámenes, quienes perecen por orden de la masa partidaria, no es en el Parlamento donde se decide.

No se escucha, ni se aceptan razones. Las excusas aparecerán tarde o temprano con mucha letra e inacción para tapar el enredo y quien pierde, es el pueblo, quién pagará el infortunio.

La pregunta es, ¿qué función tiene un legislador que solo acata? Es un florero, con flores artificiales que le colocan y debe aceptarlas por más feas que sean. ¿Es consciente del mal o es un irresponsable?

Entonces, ¿cuál es la función de un legislador? ¿Aceptar el mando superior o hacer el bien a la patria? Han aparecido ciertos rebeldes, a quienes echan a un lado por no aceptar el mandato superior, es decir, partidario.

Todo hace pensar que no existen razones valederas, sino las ordenes que llegan al recinto. Donde se agrega un ingrediente cada vez más presente, la falta de cultura de los participantes, que a las claras explica ese servilismo y se remata con el desconocimiento sobre lo que se está tratando. Porque quien sigue a la masa partidaria, no necesita pensar, solo espera y luego acata lo que les impongan, sin chistar.

Mientras, que quienes se asesoran, tiene capacidad de pensar y tomar resoluciones elaboradas y el resultado será muy distinto. Así fue en otros tiempos, donde se pronunciaban con fundamentos basados en certezas y estudios previos. Había discursos con altura y sapiencia, trascendentales que aportaban y ayudaban al pueblo. Por lo tanto, pronunciamientos basados en evidencias. Lo que, al contrario del mundo normal, dejó de existir. Llegando a anteponer el valor político (del grupo mayoritario) a lo jurídico, coronado por pasar por encima de plebiscitos. Existe el secreto y los arreglos entre bambalinas y ya sabemos lo que ocurrió o puede seguir ocurriendo. ¿Ésa es la libertad?

Disparates mantenidos y exaltados por individuos que la historia dirá quienes fueron realmente, o la Justicia, si es posible.

Parece que el tiempo no transcurre en nuestro país, todo se está estudiando o lo verán… pero no sabemos cuándo ni cómo. O quién lo hará. Es una película en blanco y negro en cámara lenta, viviendo de recuerdos y al tranco.

Mientras que, afuera de este planeta, todo se hace, porque ya se estudió. Los valores nacionales se cuidan y se pretende mejorar, se escucha y apoya al ciudadano. Mientras aquí, se espera, no hay soluciones a los graves y permanentes problemas que acucian a la nación. Los cuales necesariamente deberán ser abordados, experimentados y discutidos.

Quedando la gran interrogante, ¿lo dejarán hacer?, ¿se seguirá en que vale más lo político partidario que el pueblo oriental? Pues se sumó un problema que trasciende fronteras, el caldo de cultivo introducido para mantener la situación incambiada, venida de las dictaduras regionales quienes están mostrando los dientes y algo más.

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