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La visita de Roger Waters


@| El Sr. Roger Waters - ex integrante del grupo Pink Floyd - visitó Montevideo por primera vez y nos dejó bastantes cosas y reflexiones. Visitó la sede del PIT CNT, hizo declaraciones de diverso tipo y más tarde ofreció en el Estadio Centenario uno de los shows musicales y visuales más extraordinario que haya pasado por tierras uruguayas. 

Me quiero referir a esto último, porque fui uno de los asistentes, y por ello fui un testigo directo entre los cerca de 40.000 que estuvieron esa noche en el estadio.

Pienso que en esas tres horas de espectáculo hay que distinguir los porotos de los garbanzos. Desde el punto de vista artístico, musical y visualmente la experiencia fue inolvidable. Los instrumentos, las voces (incluida la de un veterano Waters) y la catarata de imágenes y efectos de luces, el montaje y escenografía que nos dejó el show fueron de una calidad poco superable. Todo eso funcionó con una sincronización perfecta. No hubo un solo fallo de sonido que distorsionara el show; quizá aquí solo habría que criticar lo largo de la imagen de una mujer de espaldas sentada en una playa que permanece casi inmóvil durante cerca de veinte minutos para ir metiendo en clima a los espectadores, antes de comenzar el primer tema de los muchos que tocaron. Con la mitad de tiempo se podía lograr lo mismo y eso permitiría que pudieran escucharse otros temas para redondear el espectáculo; esto es muy personal, pero entiendo que si en vez de tanta imagen fija se hubieran incluido “Sheep” y “Run like Hell” al final, la gente se habría retirado más motivada “hacia arriba” con los ritmos y melodías de esas dos piezas en vez quedarse con la sublime y nostálgica “Comfortably Numb” que cerró el show. Pero es otro aspecto al que me quiero detener para señalar que Waters no redondeó su recital:
Durante 20 minutos de pausa entre las dos partes del espectáculo, la gran pantalla que cubría toda la parte trasera del escenario donde se ubicó la banda, sobre la tribuna Ámsterdam, pasó imágenes políticas y textos alusivos a esas imágenes. En esos veinte minutos la consigna fue RESISTE. Y las recomendaciones y slogans para resistir fueron, por ejemplo, a los mercaderes de la guerra, a la contaminación de los mares y océanos, a la injusticia global o a los cerdos gobernantes que lucran con la política, al afán desmedido de lucro, etc. Cada consigna venía acompañada de imágenes - muchas veces burlescas y satíricas además de críticas - de personajes como Macron, Rajoy, algunos gobernantes británicos, Berlusconi y por supuesto, como no podía ser de otra forma, el gran ganador de la noche fue Trump, que se llevó todas las cocardas (quizás merecidamente...) Ahora bien, no hubo ni vi ninguna imagen de Chávez o Maduro, de los hermanos Castro, del matrimonio Kirchner, de Lenin, Stalin, o de Mao. ¿Nada tenía que decir Waters de ellos? Hubo críticas a Bolsonaro pero ninguna a Lula. ¿No dejó muy sesgada la cancha el Sr. Waters? Si el mensaje del artista apuntaba a ser uno de inclusión y de igualdad, ¿por qué, además de mostrar imágenes de gobernantes habitualmente considerados de derecha, no mostró alguna imagen de los personajes considerados de izquierda? 

En ese aspecto, me dio la impresión que Roger Waters nos quiso tomar como un poco tontos, como incautos y poco pensantes.

Pero no se conformó con eso solamente: todos los textos alusivos a las imágenes estaban escritos en inglés; y cuando se dedicó a hablarle al público durante unos minutos para promover sus mensajes políticos, también lo hizo en inglés. Si el objetivo de Waters es promover la inclusión y la igualdad, ¿por qué no traducir los textos de los mensajes al idioma español para que todos los entiendan? ¿Acaso creyó Waters que los miles de espectadores que concurrieron al estadio iban a saber leerlos? Con el costo que insume montar un espectáculo de esa magnitud, ¿puede ser tan caro traducir esos textos cuando se visitan países hispano hablantes? Y cuando llega el momento de dirigirse al público, no se pretende exigirle a Waters que sepa español, pero ¿era tan difícil y caro colocarle al lado un traductor o traductora? ¿Podía llevar muchos minutos y alargar demasiado el show que sus palabras fueran traducidas? No lo creo.

Lo que pienso, insisto, es que el artista reflejó sus contradicciones: habló de inclusión pero excluyó idiomáticamente a muchos; se burló y ridiculizó a muchos gobernantes pero respetó y ocultó a otros; promovió la concordia, la paz y el diálogo entre unos, pero alentó la lucha y la violencia contra otros; invocó la austeridad y clamó por las injusticias y la pobreza, pero no vive ni internaliza sus mensajes conforme a lo que predica. En pocas palabras, intentó manipular su mensaje para darle un solo sentido y pretendió a la vez ocultar u olvidarse de otros. No somos tan ingenuos ni distraídos Sr. Waters. A muchos nos encantó su música, pero no nos convenció ni nos tragamos sus mensajes. Dicho en su propio idioma, “we are not all so fucking dumbs and idiots...”

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