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El virus de la posverdad


@|Como un reguero de pólvora se extendieron en la tarde del lunes 15 de marzo, en redes sociales, las imágenes de cajas embarcadas en el aeropuerto de Pekín hacia Uruguay con la frase del célebre poema “No te rindas”, de Mario Benedetti.

En los últimos meses, este poema ha tomado una nueva connotación en gran parte de la sociedad siendo, hasta el momento, un símbolo de la “resistencia” frenteamplista al Gobierno multicolor.

No faltaron en redes los agradecimientos al extinto presidente Vázquez por el millón y medio de vacunas de Sinovac o el llamado “guiño” del Gobierno Chino al Uruguay de izquierda.

Todo esto se vio amplificado por la difusión de los principales periodistas y medios de comunicación del país, haciéndose eco de esa noticia y bajo esas circunstancias. Miles de personas compartieron la noticia, comenzaron conjeturas de todo tipo e incluso connotados políticos nacionales con aspiraciones a la primera magistratura agradecían al Gobierno Chino.

Con el pasar de las horas, nos dimos cuenta que eso ya no era tan así, que las cajas no eran vacunas sino que eran tapabocas, que ya no eran del gobierno chino sino una donación de una empresa privada que, gracias a los buenos oficios de la embajada uruguaya en Pekín, se aprovechó el transporte de carga para su envío.

Me sentí engañado.
Me sentí indefenso.

Los principales medios de prensa nacional y muchos periodistas me habían fallado como lector y suscriptor. Se hizo periodismo de retweet y no periodismo.

La prensa tiene un gran desafío hacia adelante. Para mi son mi única defensa contra las fake news. Día a día, confío mi lectura a ellos como última barrera ante tanta mentira que circula en las redes. Siempre creí que lo que sale en el diario es sinónimo de verdad, son hechos, y quiero que lo sigan siendo.

Mientras el mundo atraviesa quizás la etapa final de una gran pandemia, no dejemos que el virus de la pos verdad nos contagie, los periodistas son la única vacuna y confío en ellos.

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