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La violencia

Lo inherente y la educación


@| El Dr. Tabaré Vázquez dijo en una reunión masónica que “ la violencia es inherente al ser humano”. ¡¡Eureka!! Eso es una verdad incontrastable. La especie humana es parte del Reino Animal. Pero… la afirmación del mandatario tiene un tufillo que parece provenir de un intercambio de manotones de ahogado casi póstumos con algún conspicuo personaje del Frente Amplio. No es de recibo esa aseveración del Presidente ante la corporación mencionada. No es razonable ni elegante como justificación de la inoperancia del Poder Ejecutivo frente a la inseguridad de la gente.

Detesto evaluar obviedades, pero creo que la pereza mental no es uno de mis defectos. Entonces debo resaltar que en función de atávicas reacciones, sentimientos primarios, instintos negativos, odios y amores ancestrales, etc. presentes en los hombres y mujeres actuales, todos sabemos aunque no queramos reconocerlo que somos territoriales y competitivos con toda la violencia vegetativa que conlleva naturalmente de generación en generación nuestro subconciente, lo que aflora fatalmente… con la falta de Educación. Para el Dr. Vázquez, esta última es al parecer un “invento”. Pero ha sido usada inveteradamente por el ser humano para conseguir los valores absolutos que hacen posible la convivencia: Respeto, Dignidad, Derecho, Libertad, Propiedad, Honestidad, Ética, etc. A la vista está nuestra educación nacional ahogada en un manejo “político” irresponsable y corrupto.

Ante esa verdadera causa de la inseguridad, obviamente hay que modificar la Educación, pero ningún cambio en la misma tendrá efecto inmediato. La inseguridad y la violencia son hechos concretos consumados que, ellos sí requieren solución inmediata. Pero el gobierno –en actitud demagógica hacia los delincuentes- no sólo no parece que vaya a subirse a la autoridad natural que debe ejercer, sino que también parece haber encontrado la forma de que cada vez haya más maleantes en las calles a través del nuevo Código Penal.

O sea que, no sólo no aplica la mano fuerte obviamente necesaria, también es cada vez más permisivo frente a antecedentes, reincidencias y delitos importantes. Y no se detiene ni ante la Constitución, como es el caso –por ejemplo- de intentar en un flagrante caso de deshonestidad y falta de Educación Cívica conseguir el voto de la diáspora, que ya fue laudado por un plebiscito que lo desechó. 

No pretendo ser el único dueño de La Verdad en educación ni en nada. Es más, reconozco la valía de la propuesta de los 136 liceos aportada por el Sr. Ernesto Talvi. Pero esa fórmula a mi juicio padece el mismo error de enfoque que tienen la generalidad de los criterios usados para solucionar el futuro de nuestra idiosincrasia. El desacierto consiste en que se está soslayando que el núcleo etiológico de todos los males de nuestra educación se encuentra en la Enseñanza Primaria. De qué valdría la loable pero incompleta propuesta de Talvi si los niños que pasen a Enseñanza Secundaria provienen de una pésima formación primaria no sólo en idioma, matemáticas, historia etc. sino también en los valores que mencionamos más arriba. 

Pensemos que la formación en la primera infancia es determinante casi única de la personalidad definitiva de todo ser perteneciente al Reino Animal.Después de que se arraigan en los niños de esa edad los vicios y las virtudes de la formación que los marcó, es casi imposible modificarlos en Enseñanza Secundaria. Es bueno aspirar a ser Líder de la manada. Pero no a como dé lugar. 

Ergo, es prioritario meter mano en Enseñanza Primaria sobre todo en materia de disciplina, respeto, y reconocimiento a diferencias jerárquicas en La familia y la Escuela, además de mejorar la capacitación docente. De esa manera sí, los liceos propuestos por Talvi serían un espaldarazo categórico hacia una formación positiva definitiva. Pero la solución debe ser a nivel general, no sólo en los barrios marginados.

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