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Nos vimos en las urnas


@|En un confuso incidente protagonizado por el Sr. Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, y un grupo de productores que se habían auto convocado en la propia puerta del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca, el jerarca les espetó que se verían en las urnas.

Pues bien, las urnas hablaron dos veces, la primera el 27 de octubre y le dijeron al partido de gobierno que no le renovaban el crédito parlamentario y le quitaron la mayoría; la segunda vez fue el 24 de noviembre donde las urnas dijeron que tampoco le renovaban el crédito para la obtención del Poder Ejecutivo.

En síntesis, las urnas marcaron las pautas que habrán de seguirse en los próximos 5 años: no habrán mayorías parlamentarias y el Ejecutivo estará en manos del Partido Nacional, lugar que este compartirá con una coalición multicolor.

Es esta la hora del análisis y de buscar los porqué.

Queda claro que la nueva coalición no tiene demasiado tiempo ni interés de pensar porqué ganaron.

Por el contrario el Frente Amplio intenta explicar su derrota. Es así que tal como lo hiciera Mujica: "La oposición no ganó, perdimos nosotros", o como dijera el Intendente Di Candia: "Perdimos porque nos siguen faltando siglos de empatía y transformación cultural". (¿?)

Queda claro que no han entendido nada de nada.

En primer lugar, perdieron porque alguien logró obtener más votos que ellos, mérito suficiente para la victoria electoral.

En segundo lugar, perdieron, pero lo hicieron mucho antes de los actos eleccionarios del 27/10 y el 24/11. En efecto, perdieron la humildad, perdieron el rumbo, perdieron la coherencia, perdieron el sentido de ubicación y lo que es peor, perdieron la confianza de la gente que los deposito 15 años consecutivos en el parlamento con mayoría y en el Poder Ejecutivo.

Y es precisamente esa soberbia la que no los deja ver más allá de sus narices.

La misma soberbia que el Sr. Presidente utilizó para decirle a un grupo de productores que se verían en las urnas; la misma soberbia con la que el Ing. Martínez no quiso reconocer la victoria del Dr. Lacalle la misma noche del balotaje.

La misma soberbia de Mujica y de Di Candia. La de Cosse que sigue sosteniendo que es más importante velar por la letras de Montevideo que fueron pintadas y repintadas por la juventud del Partido Nacional en un acto de estricta justicia, que velar por los pobres ciudadanos a los que les rompieron e incendiaron sus bienes en la Rambla de Pocitos.

El ciudadano se hartó de ver cómo el oficialismo le tiene asco al dinero (al ajeno). Asco que se ve cuando se pierden 900 millones en Ancap y no pasa nada, 150 millones en Gas Sayago y no pasa nada, 82 millones en el Antel Arena y es fantástico, pero los enfermos no tienen medicamentos y un día sí, y otro también, tienen que recurrir a la justicia para que el Estado les suministre lo único que a esos ciudadanos los puede mantener vivos, un medicamento.

¿Quieren saber por qué perdieron?

Porque son pésimos administradores del recurso de la gente, porque colocaron en los puestos claves gente que carece de idoneidad para el ejercicio de su misión, y porque al final del camino volvió a aparecer el pecado capital, la soberbia.

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