ECOS
Email:
Teléfono: 2908 0911
Correo: Plaza de Cagancha 1162
Escriba su carta aquí

Uruguay Natural


@|Pasan los años y no pasa nada.
Como uruguayo, vergüenza ajena me da el estado calamitoso de los últimos diecinueve kilómetros que en forma obligada, a la buena de Dios y a suerte y verdad, se deben recorrer para llegar a las Termas del Arapey. Que sin perjuicio de ello en la última visita me destruyeron un neumático del automóvil y que trabajosamente, bajo lluvia y en una superficie inestable y peligrosa, tuve que sustituir por una auxiliar, sin tener en cuenta, la frustración, la mojadura y el barro que luego adornaron mi ropa.

Una entelequia decir que Uruguay es un país con posibilidades y pretensiones turísticas, una paradoja de buenas intenciones, un discurso seco, desviado y vacío de parte de Presidencia, Ministerio de Turismo, Intendencia de Salto, Ministerio de Transporte y demás autoridades locales y nacionales que deberían ser conscientes y responsables de este triste Estado y estado en que se encuentra dicho acceso carretero.

Silencio total, intrigas de palacio, feudalismos mezquinos, reyezuelos de parcelas de poder y hermetismo de las causas que llevan a esta situación.
Nada se habla del insólito tema cuando llega la Semana de Turismo. Si se le hace un discurso a los medios de prensa de cifras económicas, de conteo de turistas, no de la patética infinidad de pozos y peligrosas zanjas que forman la bombardeada ruta de acceso, un legítimo camino de espinas oriental, un auténtico vía crucis bíblico. ¿Tan oneroso, tan difícil es facilitarle de una buena vez, el acceso en forma cómoda y rápida a todo aquel viajero que llega a descansar y dejar fuentes de ingreso monetario, ya sea turista nacional o extranjero?

¿Esta es la imagen de nuestro país, de nuestra idiosincrasia, de nuestra falta de vergüenza, de nuestra pobreza mental y mezquindad irresponsable?
Sí señores, esto somos, nos guste o no nos guste.

Es triste ser el hazmerreír y caja de resonancia de la molestia de muchos turistas que murmuran; y por si fuera poco más triste y desconcertante aún, es tener todavía que pagar un insólito y misterioso peaje en manos de una burocrática oficinita enclavada en medio de ese camino, si se le puede llamar así (que para colmo no me entregó ticket alguno de lo que se abonaba).

Con plena certeza, en lo único que somos fieles es en el slogan de “Uruguay Natural”, porque así somos, “naturalmente” impresentables e imposibles, a la buena de Dios, a la que te criaste, con todo a la vista, todo al aire, sin ropa, desnudos tal como somos, a lo indio, con el perdón de la palabra por los indígenas, a años luz de ser un verdadero país turístico.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
volver a todas las cartas