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Última reflexión


@|Con todo el respeto que me merecen mis amigos y grandes amigos que han votado al FA con auténtica convicción y argumentos, con los cuales he intercambiado opiniones y diferencias, con respeto. Porque primero hay que entender al que piensa distinto, ponerse en sus zapatos. Lo diverso de las realidades en cualquier sociedad es inmensa, desde lo individual, seguido por lo familiar y así hasta donde el corazón llegue, que por suerte en este país llega hasta los límites geográficos.

Porque cuando nos olvidamos de la política, nos abrazamos en el estadio; cuando nos olvidamos de la pasión por nuestro equipo, nos abrazamos en la calle porque ganó la Celeste; cuando nos olvidamos del fútbol, salimos corriendo a ayudar al que se accidentó, al que se cayó en la calle, al que perdió un familiar. Y así en todo el espectro del ser solidario. Hasta nos acongojamos por el dolor de desconocidos viendo o leyendo una noticia, y con una mueca empatizamos con nuestra sensibilidad y sentimos eso que nos mueve o remueve algo.

Esto para los uruguayos (que nos conocemos todos, y no es un mero dicho) es una regla, casi que un derecho inherente que tenemos por nacer acá y ser uno de ese puñado de 3.5 millones. Y lo somos en todos los estratos sociales.

Después está todo lo demás que hace a una sociedad, lo bueno y lo malo, que ya no depende de la idiosincrasia, y que está obviamente en el fuero íntimo de cada individuo, único. Y desde este punto de vista, a ciencia cierta, nadie tiene la capacidad de abarcar a todas las individualidades. (La fe, Dios... estarán pensando. Pero ya hablamos de idiosincrasia).

Así, yendo de lo macro hasta lo individual, me congratulo de ser uruguayo.

Eso sí, y concluyendo, jamás aceptaría que un uruguayo (que seguro pertenece a dicha idiosincrasia, sea bueno, malo, ateo, religioso, de izquierda, de derecha) repito, jamás aceptaría que un uruguayo le augure un futuro funesto a nuestro país. Y aún así fuere el augurio de “un uruguayo”, seguramente y sin seguramente, remataría con un “... y si lo funesto aconteciera, ahí estaremos para salir del barro”.

Pero si solo lo augura para ganar votos y nada más, ese no es uruguayo.

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