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Tránsito, motos y pedreas


@| Hoy me siento en la obligación de confesar lo siguiente: me invade la sensación de que debo desprenderme del auto. 

¿Por qué? Porque utilizar mi vehículo para mis desplazamientos necesarios se ha transformado en un factor desequilibrante de mi tranquilidad. El caos que reina en el tránsito de cualquier ciudad de nuestro Uruguay, provoca un estado de excitación nerviosa a cualquier ser medianamente normal.
Tenemos reglas que deberían normalizar ese tránsito, pero no se cumplen, no hay inspectores y cuando los hay son agredidos. 

Los que andan en moto y en bicicleta, rebasan por cualquier lado, y luego se cruzan delante del vehículo como si no existiera nadie más que ellos circulando. 

Uno respeta el límite de velocidad de la zona en que circula, y de atrás lo intiman con la bocina o las luces porque desean avanzar más rápido. Cuando vamos a salir de una vía de tránsito debemos buscar el carril a izquierda o derecha antes de llegar a la calle que queremos tomar. No puede ser que haya, y si que los hay, conductores que a último momento se cruzan delante de los carriles que otros ocupan para continuar. Todos sabemos que los retrovisores tienen lo que llamamos zonas ciegas, no pueden algunos pensar que el que va adelante los vea siempre. Voy a doblar en una esquina y una moto o bicicleta se te mete entre el vehículo y el cordón de la vereda, con riesgo de ser arrollada, aún cuando se halla puesto el guiño correspondiente. Doblar a la izquierda en una esquina con semáforos en calle de doble mano, se ve muy seguido. 

Y para culminar, salir de Montevideo hacia el Oeste, o llegar por rutas 1 y 5, representa otro peligro peor: te pueden apedrear impunemente sin que las autoridades pongan fin a estos delitos que ya han cobrado, hace algún tiempo, víctimas mortales sobre el cruce con la Avda. Carlos Ma. Ramírez.
Sería de desear que las autoridades tomaran medidas para solucionar estos temas, que pasan principalmente por temas de educación vial. Multar es una forma de conseguir mayores ingresos, pero no mejores resultados en cuanto a evitar los altos costos que provocan los accidentes, sobre todo en vidas humanas y personas que quedan con secuelas de por vida.

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