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Timoteo Domínguez


@|En los últimos tiempos se habla bastante de islas artificiales, pese a que no se trata de un fenómeno nuevo sino de larga data. Pueden hacerse, ya sea ganando tierra al mar o de una forma parecida a una plataforma petrolera, o también con canales que encierran una determinada zona.

En el mundo ellas han proliferado, por necesidad de territorio o con fines turísticos.

En ambos casos, han causado serios perjuicios al medio ambiente. Sabido es que alteran las corrientes marinas y pueden tener incidencia en la temperatura.

Pero Uruguay ha tenido el regalo de la Naturaleza, advertido ya en los años de 1960, de un islote, arrastrado por las corrientes de los ríos Paraná y Uruguay y luego unido a la isla Martín García, la que desde 1973 se encuentra bajo soberanía argentina, con requerimientos especiales para su uso, establecidos por el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo. Allí estaría la sede de la CARP ( Comisión Administradora del Río de la Plata) y un parque destinado a la memoria de Héroes Comunes de Argentina y Uruguay.

Martín García tiene construcciones que datan del siglo XIX y es habitada por unas doscientos personas. Es muy utilizada con fines turísticos.

Sin embargo, Timoteo Domínguez, que pese a que por su tamaño sería una isla pero al no estar habitada debe seguir llamándose islote y cuyo nombre es en memoria de un militar uruguayo que en el siglo XVIII luchó para que la misma no cayera bajo el control de Buenos Aires, no tiene absolutamente nada. Es tierra agreste con una hermosa playa.

En 1988, Argentina y Uruguay firmaron un acuerdo para establecer la única frontera seca entre ambos países, o sea la existente entre Martín García y Timoteo Domínguez.

Pero a la fecha no se ha realizado aún la demarcación entre ambas, lo que parece esencial.

Durante su presidencia, el Dr. Luis Alberto Lacalle Herrera visitó la zona.
Estimo que es hora que Uruguay proceda a la demarcación correspondiente y que luego las autoridades competentes tomen las medidas para hacer de ese maravilloso territorio, un lugar turístico.

No siempre la Naturaleza nos hace estos regalos, pero hay que aprovecharlos y no dejar pasar el tiempo.

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