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La tecnología abrió la ventana al mundo


@|Quienes somos amantes de la democracia y la libertad, lo visto estos días en Cuba, nos da esperanza que un futuro mejor se avecina para los cubanos.

El pueblo salió a las calles en forma pacífica reclamando libertad. La dictadura respondió con represión y al momento fueron detenidos alrededor de doscientas personas, de las cuales se desconoce su paradero. Lo mismo hacía la dictadura militar en Uruguay.

Para que los medios internacionales piensen que parte del pueblo defiende la revolución, infiltran entre la policía a militares vestidos de civil y se sabe que han secuestrado menores para infiltrarlos con la policía y que repriman a los manifestantes. Les lavan el cerebro desde chicos. El dictador Díaz Canel luciendo su reloj Tag Heuer de US$1700, a través de los medios incitaba al pueblo a salir a las calles y reprimir a quienes protestaban. Es la estrategia de pobres contra pobres.

A pesar que la dictadura cortó Internet, quienes filman videos los envían por Internet que contratan en los hoteles, único lugar en la isla donde hay señal. Los uruguayos de izquierda están preocupados porque esto parece ser el anticipo de la segunda caída del Muro de Berlín. Ellos apoyan las dictaduras de izquierda y de derecha, siempre y cuando puedan sacar provecho. No es extraña su actitud, pues en nuestro país lo vimos cuando en febrero de 1973 apoyaron los Comunicados 4 y 7 de las FFAA, que eran el anticipo del golpe de Estado. No se hagan los distraídos y sino revisen los titulares de la época, de su Biblia de cabecera, El Popular.

La revolución cubana tuvo su origen a raíz de la sangrienta dictadura militar de Batista. En un principio se mostraba como una apertura para mejorar las condiciones de vida de la gente incluso tomando distancia de ideologías de izquierda. Con el tiempo, Fidel Castro fue demostrando que era afín a las mismas y esto causó decepción entre algunos de sus camaradas de la revolución. Uno de ellos fue el comandante Camilo Cienfuegos, que casualmente falleció en un misterioso accidente de aviación. Su cadáver nunca fue encontrado.

Fidel también sacó de circulación a su compañero Huber Matos, el cual fue acusado de sedición y encarcelado durante veinte años. Él no permitía que nadie le hiciera sombra, a tal punto que dejó sin apoyo al Che Guevara en Bolivia, porque su imagen era más popular en Cuba. Mientras tuvo el apoyo de la Unión Soviética todo marchaba sobre ruedas. Cuando cayó el Muro de Berlín y el régimen quedó solo, la cosa se complicó. Sin embargo, Fidel fue muy hábil y buscó a quién lo podía ayudar con su inestable economía y para eso se apoyó en Hugo Chávez. Un militar con ideas socialistas y deseoso de figurar y que tenía un país con un respaldo económico enorme en base al petróleo. Primero con el apoyo de la URSS y luego de Venezuela, para la dictadura cubana era su salvación.

Con la muerte de Chávez, la pésima dirigencia de Maduro y la pandemia que frenó su principal fuente de ingresos, el turismo, la cosa se complicó. Ahora ni siquiera con colas interminables se conseguían alimentos y medicinas. A su vez, el acceso a Internet en la isla permitió, sobre todo a los jóvenes, ver cómo era vivir dignamente en el resto del mundo.
Mientras los dictadores cubanos vivían como unos jeques árabes, la gente se moría de hambre y por la pandemia en las calles. Lo sucedido da validez a la famosa frase de Margaret Tatcher: el socialismo se termina cuando se acaba el dinero de los demás. Mientras, crecen las fortunas de la dirigencia comunista.

Los uruguayos de izquierda defienden a ultranza no sólo ésta, sino las otras dictaduras de izquierda: Venezuela y Nicaragua.

Ojalá este deseo de libertad se concrete y a su vez, contagie a Nicaragua y Venezuela. Avísenle al Frente Amplio que los genocidas que ellos buscan están radicados en esos paraísos socialistas, que ellos anhelan y veneran, pero hacia donde nunca emigran.

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