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Socialismo y reparto


@| Absolutamente todos los regímenes socialistas reparten dinero en la sociedad, atendiendo a los más necesitados. Esto último parecería ser muy humano, pero a la vez, un desacierto debido a las consecuencias de actos irresponsables. El dinero que reparten los gobernantes socialistas no es el suyo propio, como es habitual, sino el dinero de los demás. Habitualmente los gobernantes socialistas y sus familias administran sus pertenencias con rigurosos criterios liberales. Con respecto a nosotros, pretenden que administremos nuestras pertenencias con criterios socialistas.

Definido como un sistema que confina a los medios de producción dentro de la esfera pública, el socialismo desmantela de a poco a los medios de producción privados. Lo hace con carga tributaria exagerada y con presión gremial desmedida. Con esos ingresos hace el reparto. La consecuencia de semejante irresponsabilidad es el cierre de las empresas privadas. Cuando el empresario privado se ve obligado a cerrar, vende lo que puede y emigra a algún país liberal, como lo hacen los hijos de algunos dirigentes socialistas en nuestro medio. Es que son socialistas pero no tontos. Supongo que luego del cierre de las empresas privadas, se pretende crear más empresas públicas de producción de bienes. Aquí también hay una lección histórica: ninguna empresa pública pudo generar riquezas.

Por otra parte, en un entorno liberal en el que las empresas productivas trabajan sin ser “ahorcadas”, es cierto que se enriquece el productor, pero éste a su vez genera más puestos genuinos de trabajo.

El socialismo nunca aumentó las riquezas de un país.

El socialismo nunca hizo crecer la economía.

Absolutamente todos los regímenes socialistas ahorcaron a la producción industrial o a la producción del agro, hasta que, cuando ya no quedaba casi nada para repartir, acometieron contra las cuentas bancarias de los ahorristas, y contra la propiedad privada. En esa etapa ya empezaría a denominarse comunismo. Lo que sigue después es Venezuela...

Absolutamente todos los candidatos presidenciales del socialismo dicen que van a aumentar la producción del país. ¿Cómo puede eso ser cierto si todo lo anterior también lo es? Realmente, no puede ser cierto.

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