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@|Un gobierno es una empresa.

El Estado percibe una masa de dinero muy importante que se debe administrar con ponderación, porque el producto nacional depende de variables que hace sensible los precios para mercado interno y fundamentalmente las exportaciones. Y los manejos imprudentes de los presupuestos, el gasto público, insumos de funcionamiento e inexistencia de controles administrativos y de gestión hacen del gobierno país una empresa en default permanente; salvada por los contribuyentes y créditos internacionales.

Pero la situación que emerge es la de una empresa (gobierno) con desempleo, empleo precario, precios en las nubes, empresas en muy seria dificultad (campo), productividad en descenso, injusticia tributaria, endeudamiento progresivo de contribuyentes. Y el adicional de problemáticas en la familia por escasez de recursos: divorcios, chicos desamparados y un sinnúmero de dificultades contradictorios a una sociedad que apunte a crecer.

Debería la empresa (gobierno) establecer patrones administrativos económicos y de organización que la transformen en un instrumento eficaz al servicio de la sociedad y omitiendo aspectos sensiblemente negativos como: desorden, improvisación, corrupción. Elementos responsables: precios caros, endeudamiento externo y fundamentalmente injusticia social.

Una empresa privada es mucho más sencillo: si no es organizada, si gasta más de lo que produce de rentabilidad neta, si no controla y lógicamente se endeuda se dan las condicionantes para desaparecer del mercado, sin pena ni gloria.

Es triste, pero es la realidad y a un gobierno ineficaz, ¿le pasará lo mismo? ¿O remará hasta la llegada de una crisis internacional?, y después, pobre sociedad siempre sacrificada y sin futuro esperanzador.

Las diferencias generan injusticia y a los empresarios que generan oportunidades bajo riesgo les ha de parecer insensato que quienes desarrollan su actividad para beneficio de la calidad de vida de su pueblo asuman con liviandad e irresponsabilidad la defensa que requiere la ciudadanía cuando le confía su voto.

El esfuerzo de la sociedad toda para suministrar los fondos que se vierten para ejercicio de la política de gobierno nacional, Intendencias y demás administraciones públicas, obligan a ser correspondidos con inteligencia y prudencia.

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