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20 de Setiembre


@|Nuestro país ha señalado por Ley N° 17.778 de Mayo de 2004, que fuera promulgada por el Presidente de la República Dr. Jorge Batlle y el Ministro de Educación y Cultura, el Dr. Leonardo Guzmán, la celebración del “Día de la Libertad de Expresión del Pensamiento”; y no fue casualidad que se escogiera el día 20 de Setiembre de cada año, para tan señalada efemérides.

Es que un 20 de Setiembre, pero de 1870, fue el día en que se produjo la Toma de Roma por las fuerzas garibaldinas y constituye, desde entonces, todo un símbolo en la lucha contra el dogmatismo de la Iglesia Católica.
Fue una fecha extraordinariamente importante, por todo lo que significó esa victoria de Garibaldi sobre las fuerzas que defendían a Pío IX, en especial las francesas -enviadas por Napoleón III- para sostener el poder temporal de los Papas, en esos territorios centrales de la península itálica.

Todo un triunfo de la Libertad sobre el Dogmatismo, pues con la anexión de los Estados Pontificios al Reino de Italia bajo el reinado de Víctor Manuel II, se materializará la ansiada unificación italiana.

Pero muchos otros pensadores y científicos debieron enfrentar, antes que Garibaldi, ese dogmatismo de la Iglesia; muchos otros fueron torturados, perseguidos, procesados y hasta quemados en la hoguera por no abjurar de sus creencias que no se adaptaban a las “Sagradas Escrituras”.

La Inquisición fue la encargada de perseguirlos, de atribuirles los cargos y de condenarlos. Baste mencionar solamente a Giordano Bruno, cuya imponente estatua de bronce, erigida a fines del Siglo XIX en el Campo dei Fiori de Roma, nos interpela y cuestiona. En ese lugar fue quemado vivo a principios del 1600, luego de extenuantes sesiones de tortura.

Quizá más popularmente conocido fue Galileo Galilei, quien también fuera encausado por la Inquisición y lograra, mediante su retractación, salvar su vida, después de 1616. Su muy conocida frase: “y todavía se mueve”, no hace otra cosa que persistir en sus creencias sobre los avances científicos que entendían que era la Tierra el planeta que giraba en torno al Sol y no el centro del Universo.

Ambos vivieron en pleno Renacimiento donde la Iglesia, paralelamente, supo ser la gran Mecenas de los maravillosos artistas, escultores y pintores que legaron impresionantes obras de arte, hoy Patrimonio de la Humanidad.

Han pasado muchos siglos y en diversas partes del mundo se sigue apuntando a la confrontación religiosa y se siguen advirtiendo movimientos fundamentalistas que están muy lejos de lograr la paz y fraternidad universales.

Fortalecer el derecho a expresar libremente nuestros pensamientos apunta nada menos que a eso y no debiera ser una efemérides más, pues hace a la esencia del ser librepensador. Aquel que puede crecer en el intercambio libre de sus ideas y por sobre todo, ejercer su espíritu crítico con la libertad de difundir y hacerlas públicas, sin estar sujeto a censuras ni dogmas de ningún tipo.

Lamentablemente en nuestra América Latina persisten regímenes totalitarios que niegan esa libertad fundamental, saben muy bien que son las ideas las que, en definitiva, pueden cambiar al mundo, por ello las sofocan.

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