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Sentido común


@|En estos días y desde diversos sectores aparece el reclamó de legislar sobre estadía en lugares públicos, distancia, máscaras, aglomeración y otros detalles relacionados.

Existe un estado de emergencia sanitaria en virtud del cual desde el Poder Ejecutivo, con el asesoramiento del GACH, se han ido aprobando protocolos, habilitando fuentes de trabajo, educación, entretenimientos y demás actividades autorizadas a retomar su marcha.

Al mismo tiempo y en reiteradas ocasiones, se ha dejado claro cómo deben ser las actividades en lugares a cielo abierto. Distancia social, máscaras, relación en "burbujas", absoluta inconveniencia de aglomeraciones y en cuanto a fiestas está más que claro cómo pueden ser y cómo no deben ser.

De todos modos, hay quienes pretenden leyes casuísticas que por su propia naturaleza deberían ser actualizadas casi que día por día, ya que no hay capacidad de prever todas las posibles formas de realizar actividades en esas condiciones.

Y hay quienes, además, proponen que no sea la presencia policial quien deba actuar en primera instancia para impedir o disolver aglomeraciones o contravenciones.

Si al personal de la salud, sobre las actividades recargadas derivadas de la emergencia sanitaria, se le pretende ubicar en esa tarea, creo se saturará más aún su labor.

En el fondo del tema lo que subyace es la desconfianza en la autoridad policial, en el control del orden público, que, precisamente, es su misión. Y más aún el entendido que la presencia policial "activa el rechazo" de personas o sectores que no reconocen ni su autoridad, ni capacidad para ello.

Hay razones de sentido común. El rechazo a la autoridad, cualquiera sea ella, es o un infantilismo o una decidida forma de rechazo a la misma.
Ninguna justifica una ley que la establezca sobre otras bases que no sean su propia naturaleza.

Somos, como decía un viejo amigo, "grandes y vacunados". La responsabilidad es propia al ejercicio de la libertad. Y la responsabilidad por nosotros y los que nos rodean es muy clara. Lo contrario supone rechazo a vivir en sociedad y no hay ley que arregle ese entuerto.

Mejor dicho: no hay más ley que la ley penal que por lo demás es clara y renovada hace poco tiempo. ¿Estamos?

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