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Un Sancho Panza oriental


Milton Romani es el asesor de Martínez en el tema de DDHH. Más que sus credenciales hablan por él sus aportes a la sociedad. Este hombre fue uno de los escuderos de Mujica en la campaña por la legalización de la marihuana. Reiteradamente ha dicho -no es el único- que haría lo propio con drogas más pesadas.

Lo cierto es que la justificación de la ley o sea la pretendida lucha contra el narco-tráfico ni siquiera tuvo la efectividad de un tinguiñazo. Es más, ni los consumidores quieren el cannabis que se vende. En cambio son muchos más los que consumen luego de aprobarse la ley. Consecuencia de la propaganda directa o indirecta que se le hizo a la hierba. Secretarios de Estado llegaron a decir que habían consumido, que era placentero y nada les había pasado. Incluso el ministro vitalicio puso como ejemplo a un presidente norteamericano. Evidentemente se formó un combo que relativizó el efecto dañino de la droga. Es así que la mayoría de la gente es consciente que ser fumador pasivo es malo pero pocos saben que el humo de la marihuana también.

La iniciativa de la legalización dividió las aguas en el FA. El subsecretario del interior de pique se manifestó en contra. El actual presidente, ni que hablar, después de una lucha frontal contra el tabaco, ¿cómo podría reaccionar ante esta maniobra de corte iscariotista? Al tiempo tuvo que salir a la palestra para decir que fumar marihuana es tan o más dañino que el tabaco. Pero, claro, esta aclaración tuvo el efecto de una noticia que después es desmentida por infundada (el desmentido no tiene la misma repercusión); del mismo modo la precisión del presidente quedó chiquita al lado de la propaganda anterior.

Demoró todo lo que pudo la instrumentación necesaria para la aplicación de la ley, pero ahí estaba el trabajo de Romani para catalizar esa aplicación. Fue indiscutible su convicción así como también su lealtad al impulsor de la norma quien proclamó a los cuatro vientos: “con esta ley hacemos patria”.
No es para rasgarse las vestiduras por la aprobación de esta ley. En otro contexto podría justificarse. Nunca en la actualidad, donde la caída de valores es alarmante, donde la institución familiar está en crisis, donde el tejido social está profundamente dañado y la educación a todo nivel sufre un retroceso que como país nos pone en el fondo de la bolsa.

Este vocero de los derechos humanos contribuyó a la creación de una norma tan nociva como inoportuna, al parecer quiere ir por más.

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