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¡Salud Orientales!


@|La inédita e irrepetible experiencia de nuestra generación de los 40, pasa del asombro científico y tecnológico al espanto medieval de la peste.
Haber alumbrado la televisión, la conquista espacial, la superación sanitaria, la Internet, la comunicación total en tiempo real, nos tentaba a la omnipotencia. Y bastó un virus desconocido para sumirnos en la impotencia.

De qué nos sirve tanto adelanto ante la muerte acechando. El lamentable deceso de Rodolfo González Rissotto desnuda inminente riesgo. Hombre informado con acceso a lo mejor, se fue en una semana.

Entonces tomamos consciencia de lo importante y lo vacuo. ¿Valió la pena el desgaste intelectual de confrontaciones ideológicas que padecimos desde la juventud, en lugar de aplicar el sentido común para la mejor convivencia y progreso?

Debemos aprovechar este tsunami mundial para sembrar el país del futuro. Y cuarentena suficiente para pensarlo bien.

En nuestro querible paisito es posible porque somos pocos y accesibles. Pero ante todo se requiere un cambio de mentalidad. Basta de "vivos" parásitos viviendo de "bobos" trabajadores. El capital productivo debe aplicar el ganar y dejar ganar y apenas le den aire, seguirá alimentándonos y generando las divisas para el buen vivir.

El trabajo debe ser responsable. Evoluciona al teletrabajo pagadero por justa productividad que obtendrá remuneraciones superiores.
El Estado deberá incentivar empresas y capacitar trabajadores, previendo colchones para desfasajes inevitables.

Racionalmente deben coincidir los dos grandes motores de la economía.
Y es el momento de intentarlo con un gobierno que se muestra sensato y abierto. Aún ante el agravio de cacerolas gloriosas o el insulto soez. O ante la demagogia de ficticio bienestar que, luego de quince años de bonanza desde el exterior nunca vista, nos deja 400.000 desamparados, deuda sideral, costo país altísimo y grieta conceptual.

Como pa' delante están las casas, oídos sordos a la política mezquina y dar paso al sudor de la frente inteligente, justo y solidario. Y a controlar con responsabilidad y sin pausa esta pandemia traicionera.

No hay mal que por bien no venga.

Salud Orientales, sabremos cumplir.

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