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Salir de la inercia

Inseguridad y violencia


@|Violencia, violencia y más violencia, hoy moneda corriente, realidad convertida en axioma de vida que, impotentes, vamos cediendo paso en clara actitud de sumisión. Tema recurrente diluido en la ineficacia de fracasados procedimientos de lucha contra los males cada vez más atroces.
La sociedad está enferma a causa de esta plaga que corroe lo moral y humano del ser, con el único objeto destructivo de vida. 

El mal está tomando dimensiones insospechables, tanto que su gravedad va perdiendo interés como consecuencia del torrente de información a cargo de un mercado mordaz, apetente, especulativo que termina por cansar, aburrir y no escuchar, para solo “oír como quien oye llover”. Y esto es peligroso. 

Podemos caer en la sumisión para más tarde lamentar hechos irreparables, como los vividos en tiempos no muy lejanos, aquellos de la sedición y dictadura, de los que aún quedan secuelas y heridas no superadas.
Los hechos de violencia no reprimidos oportunamente, crean incompatibilidad entre justicia y legalidad, propiciando el caos y pérdida de la paz. 

Cuidemos no desesperar por encontrar la justificada protección sustituyendo legalidad por “justicia por propias manos”; estos son signos de descomposición de la trama social que nos llevan al desorden de convivencia y una evidente guerra no prevista.

No se puede negar la tremenda violencia e inseguridad por la que atraviesa el país; no alcanza disimularlo con rebuscados argumentos porcentuales de bajas de delitos ni justificar comparativamente con otros países en situaciones peores. 

El problema existe, el problema es nuestro, hay que buscarle soluciones urgentes no esperar a que llegue a niveles catastróficos para recién actuar en consecuencia. 

Ante ellos, ¿qué se pude hacer? Nada que sea imposible, sino todo lo sabido y que no se hace por algo que no se explica o no se quiere se sepa.
No soy un erudito en el asunto, pero como cualquier ciudadano con dos dedos de frente, es suficiente para razonar sobre los dos pilares de la problemática: prevención y represión.  

Prevención: a)-Priorizar intensivos Programas Educativos que incentive los valores humanos. b)-Desarrollar Programas Extensivos de Buen Relacionamiento Familiar y de Familias. c)-Fomentar la diversidad Cultural y Deportiva en forma atrayente, creando espacios de desarrollo para que la juventud haga del ocio efectiva creatividad y sana recreación.

Represión: 1)-Aplicar con severidad la Ley vigente, actualizándola al mundo de hoy, fortaleciéndola con los propios medios legales que sustenta.
2)-Dar mayor participación e injerencia al cuerpo represivo de la Guardia Republicana, acrecentando el número de efectivos con ingresos voluntarios del personal de la Fuerzas Armadas previo perfeccionamiento y adaptación al nuevo sistema (el Estado reduciría gastos de contratación.
3)-Crear instituciones legales para la función de recuperación e inserción a la sociedad con las máximas garantías a infractores violentos.
Sabido es la existencia de otros factores a las que hay que prestar exigente atención, como la droga, el narcotráfico, asentamientos, “cantegriles”, fuentes de trabajos, etc. 

Hoy, hay un presente enfermo de evidente inseguridad.

A los responsables sociales, a la ciudadanía toda, despertemos de esta inercia para no lamentar consecuencias mayores, cuando los hechos hayan tomado proporciones de difícil contención. 

Queremos un Uruguay siempre Celeste y no de nubarrones oscuros y menos de dolor y muertes.

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