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Reclamo femenino

Equiparación salarial


@| Luego del 8M se puede sacar conclusiones que habiliten propuestas para derivar en concreciones. Nos referimos a la disparidad en las retribuciones salariales.

Hace veinte años se creó la Comisión Tripartita para la Igualdad de Oportunidades y Trato en el Empleo (CTIOTE) en la órbita del MTSS en cuestiones de género para impulsar y generar instancias que promuevan la igualdad. Un anhelo. 

Hace dos años se aprobó por ley el “Día de la Igualdad Salarial en Uruguay” que calcula, hipotéticamente, cuantos días más trabajan las mujeres en el año para alcanzar la retribución de los hombres. Un saludo a la bandera.
En marzo del 2015 Pedro Bordaberry presentó un proyecto de ley: “Igualdad salarial entre hombres y mujeres” que estipula: “El empleador público y privado deberá dar cumplimiento al principio de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres que presten un mismo trabajo”.

No se trató ni aprobó.

En suma: se reconoce el problema (CTIOTE), se le cuantifica (“Día de Igualdad salarial”) pero luego no hay interés ni compromiso político. La antítesis del “res non verba”. 

El pasado 8M hubo consensos: 1) Hay disparidad salarial con las mujeres, 2) La brecha salarial hombre/mujer en el sector público ronda el 20 % y 27 % en el privado. Según el Papa Francisco, “un escándalo”. 

Recapitulando: 1) El tema se conoce y reconoce. 2) Es posible, deseable y conveniente asumirlo, abordarlo y resolverlo. 3) De forma efectiva, lo más rápido posible.  

¿Por qué no se ha hecho, y por qué, si se propone, habrá trabas?

Básicamente por: 1) la cultura del “siempre se hizo así”, 2) la identidad e idiosincrasia nacional que aborrece cambios e innovaciones que alteren el statu quo, 3) la defensa de conquistas que bloquean el trato justo con la contraparte; léase hombres y mujeres. 

¿Qué falta para igualar los salarios? 1) Definir el problema, 2) Cuantificarlo, 3) Proceder a igualarlos. Simple y posible si hay voluntad y coherencia.
¿Cómo hacerlo sin un tsunami social, político y gremial? Fácil. Entrarlo en la Rendición de Cuentas.

Propuesta: Que el gobierno, en acuerdo con la oposición, los gremios y la sociedad, defina el monto atribuido a aumentar las retribuciones de los funcionarios estatales: 1) XX millones, destinados a tal fin. 2) Definir prioridades: a) los sectores más sumergidos y b) las mujeres. 3) De la cifra total destinar el 50% a los más sumergidos y el otro 50% a iniciar la equiparación de salarios según género. Y más nada; cuestión de prioridades y justicia social. 

Fundamentos: 1) Si estamos en desacuerdo con la injusta disparidad salarial, no vamos a ser tan hipócritas de persistir en ella. 2) No implica más gasto, consiste sólo en redistribuir recursos disponibles, 3) Tampoco afecta el equilibrio macro social, pues la cantidad de dinero que ingresa al circuito - y a los hogares - es similar; sólo cambia la vía: las mujeres aumentarán su porcentaje para equipararlas a los hombres.

Con otras connotaciones en las cuales el país tiene déficits importantes: 1) El factor demográfico 2) La repercusión del bienvenido descenso en el embarazo adolescente que agrava significativamente el punto precedente, 3) La llamada “infantilización” de la pobreza, como si fuera algo autónomo, cuando en realidad es algo sobre lo que se puede y debe actuar. 

Reforzar las retribuciones de las mujeres contribuye a paliar los tres desafíos.

La sociedad comienza a reaccionar, el momento es propicio, hay que animarse y exigir lo justo y posible. El horno no está para bollos, no da para hacerse los distraídos. Las mujeres y la sociedad lo merecen. recen. 

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