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Rambla de Piriápolis


@|Hace algunos años, la Intendencia de Maldonado y la Junta de Piriápolis realizaron un gran trabajo de remodelación de un sector de la rambla costanera, con la finalidad de aggiornarla, jerarquizarla y embellecerla, como una forma de dotar al balneario de una nueva imagen, más moderna y atractiva para los visitantes.

Lamentablemente, toda esa inversión multimillonaria, queda menospreciada y casi que desmerecida, por lo que es el otro sector de la rambla, el que está justamente a la entrada del balneario, que se ha transformado en un lamentable estacionamiento de casas rodantes, camionetas transformadas en motorhomes, vetustos ómnibus en desuso y otros verdaderos adefesios rodantes, etc.

El gran problema que tiene sumamente preocupados a vecinos y turistas, son los campamentos que se generan en torno a este tipo de vehículos, ocupando las veredas, cocinando en plena vía pública, usando los árboles del ornato público como colgadero de ropas, interrumpiendo el normal paso de los peatones y dejando sus desperdicios en cualquier lado, fomentando en plena rambla, sectores mugrosos y malolientes.

En cualquier balneario del mundo que pretende jerarquizarse, progresar y atraer turistas, lo primero que hacen las autoridades es prohibir e impedir este tipo de situaciones, por el bien de la población y de la propia imagen de la localidad para el turismo, que es el innegable generador de beneficios económicos.

En Piriápolis, el reglamento municipal que prohibe el estacionamiento de grandes vehículos y el armado y el mantenimiento de este tipo de campamentos en plena rambla existe y está vigente.

Lo que la gente se pregunta es si no se aplica por ignorancia de las autoridades locales o por simple falta de voluntad o vaya uno a saber por cuál otro motivo.

Hay que tener en cuenta además, lo poco que este tipo de visitantes le aportan económicamente a los comercios de la zona.

No solo aprovechan los mejores lugares de la rambla para estacionar, molestando y perturbando a diestra y siniestra, sino que además, prácticamente no generan ningún beneficio para los comercios instalados en el balneario. Incluso, hasta usan y abusan gratuitamente del agua corriente mediante una canilla ubicada al fondo del local de OSE.

Lo mejor sería que se armara en algún predio municipal un sector exclusivo de estacionamiento para este tipo de vehículos (lejos de la zona de mayor atracción del balneario), en el cual sus ocupantes y visitantes puedan armar sus campamentos sin atropellar los derechos de los demás. Bien podría ubicarse por la zona de Punta Negra o más hacia el Este inclusive.
Seguramente que esto le generaría importantes aportes económicos a la Junta y a la Intendencia, por concepto de derechos de estacionamiento y estadía, permitiendo, por otra parte, el normal y lógico disfrute de la hermosa rambla por parte de todos y no solamente de un grupúsculo de aprovechadores.

Quienes tienen propiedades ubicadas sobre la rambla, en primera línea de playa, se preguntan hasta cuándo van a tener que seguir soportando estos atropellos.

Son vecinos que han gastado importantes cantidades de dinero en adquirir o construir casas en primera línea de playa y que, además, anualmente aportan grandes cantidades de dinero a las arcas municipales por concepto de contribución inmobiliarias y otros tipos de aportes.

¿Qué reciben a cambio? No poder disfrutar normalmente de una buena vista del mar, que fue para lo que adquirieron sus propiedades, tener que soportar basura, malos olores, mugre y ruidos molestos a cualquier hora de la noche, viendo así mancillados sus derechos.

Quizás, para las autoridades de Piriápolis, la expresión que indica que el derecho de uno termina donde comienzan los derechos de los demás, no debe estar vigente ni ser aplicable en el hermoso balneario.

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