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Quitarse la venda


@| La fantasía del mundial de fútbol de Rusia se acerca a su final. Luego del resultado frente a Francia existe una realidad que nos golpea y de la que ni el más optimista hincha del fútbol nos pueda apartar: el modelo progresista impulsado por tres gobiernos del Frente Amplio con mayorías parlamentarias absolutas, ha llegado a su fin. 

Y no es algo que me alegre. Es la demostración de que la democracia le dio la oportunidad aquellos que se autoproclamaban como sus adalides cuando eran oposición, pero cuando llegaron al poder, mostraron que sus promesas eran vacuas y que sólo eran un pretexto para lograrlo y para consolidar las ideas perimidas de aquellos nostálgicos de los años sesenta del siglo pasado y su pretendida revolución social, que en lo único que desembocó fue en muerte de inocentes, dictadura y posterior revanchismo ideológico de quienes fueron derrotados por las armas en una lucha injustificada y utópica contra la democracia imperante en ese entonces y que ahora es intencionalmente tergiversada.  

¿Qué gobierno tenemos ahora después de “fuera yanquis de Cuba” o “de Vietnam” que tantas veces se esgrimían en plataformas sindicales de ese entonces? Uno que se calla ante las atrocidades del gobierno de Maduro en Venezuela o las de Ortega en Nicaragua?  

¿Vamos a mirarle el pelo al que atente contra algún derecho humano? ¿O nos vamos a callar si es de izquierda? 

Creemos de que como con la selección de fútbol deberemos tener una causa común: Defender a nuestro país, más allá de banderías políticas, de eslóganes de derecha o izquierda, como lo hacemos cuando un jugador que es o fue de Nacional o Peñarol defiende a Uruguay.

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