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¿Quién para a Putin?


@|Ucrania fue de las primeras civilizaciones, siglo V a.C.
En el 882 formaron la Rus de Kiev; federación de tribus eslavas que funcionó hasta el siglo XIII, disuelta por la invasión del Imperio mongol.

Luego pasó a formar parte del Imperio Austrohúngaro, Rusia Imperial y URSS hasta el año 1991 en que se independiza.

Al asumir Vladimir Putin la presidencia de Rusia, la integridad e independencia de Ucrania pasa a estar en peligro por su afán de recuperar el antiguo imperio ruso.

El 24 de febrero de 2022, Ucrania, país libre e independiente, es invadida por Rusia, que creyó sería una operación de pocos días, como la de Crimea, debido a su influencia en las elecciones estadounidenses que ayudaron a Donald Trump a triunfar y que logró que éste no sólo apoyara la anexión de Crimea, sino que aventuró la de Ucrania; y que Occidente tendría una actitud muy pasiva; y que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ex comediante, huiría de inmediato y que el pueblo ucraniano vería a Rusia como salvador.

Se equivocó. No sólo no huyó, sino que se puso al frente de la defensa.
Utilizó las redes para mantener informada a su población y de manera virtual se dirigió a Parlamentos de varios países explicando que la guerra, hoy contra Ucrania, podría ser mañana contra Europa.

Algunos intentos de mediación no tuvieron éxito porque Rusia no cesa de bombardear. Diez millones de personas abandonaron sus hogares, más de 4 millones al exterior, fundamentalmente a Polonia.

Escenas de niños solos que cruzan la frontera con su número de teléfono escrito en la mano o la espalda, estremecen al mundo. Lo mismo la de una joven que camina 27 Km hacia la frontera cargando sobre sus hombros a su perro ovejero.

Rusia bombardea guarderías, hospitales, residencias particulares y hasta una central nuclear y amenaza con usar armas nucleares. Ciudades enteras han desaparecido del mapa. Viola el Estatuto de Roma y todas las normas internacionales.

La resistencia ucraniana es muy grande y están muy motivados, pero su inferioridad numérica y de equipamiento es clara.

No obstante, le complica los planes a Putin. Ucrania recibe un pálido apoyo de Occidente, que establece sanciones a Rusia. China, Japón, Israel, Turquía tienen tibias reacciones y no cumplen con las sanciones. La declaración condenatoria del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es vetada por Rusia. Zelenski en su intervención virtual ante dicho Consejo destaca que seguridad es lo que no tiene y solicita la expulsión de Rusia del mismo.

Cuando Rusia abandona los alrededores de Kiev, en Bucha, quedan en evidencia torturas y masacres a población civil indefensa. Las imágenes son tétricas. En una de ellas se ve un perrito al lado del cadáver de quien debió ser su dueño. Se denuncian crímenes de guerra y Naciones Unidas lo investiga in situ. En la ciudad de Mariúpol, sitiada por Rusia, cientos de lugareños esperan, sin luz, agua ni comida poder ser evacuados, pero repetidamente Rusia impide el pasaje de la Cruz Roja.

Rusia baja a sus astronautas de la Estación Espacial y dice que el proyecto no continuará, amenazando tirarla sobre Europa o EE.UU.

La guerra sigue y seguramente continuará por bastante tiempo más. No está claro quién puede parar a Putin. Una intervención de China o del Papa podría ser importante, pero no hay señales de que sea posible.

Las primeras conclusiones son que Occidente se equivocó con Rusia. Hizo muchos acuerdos de cooperación y hoy sigue ligada a ellos, como el túnel que llevaría el gas a Occidente, el petróleo, el proyecto espacial y otros.

La segunda es que los organismos internacionales no son efectivos en absoluto y solo engrosan una enorme burocracia. Muchas veces se superponen. Una reestructura es urgente; quitando el derecho a veto, cambiándolo por mayorías especiales y dando poder sancionatorio real a sus decisiones.

El gran beneficiario de esta guerra es China que ha pedido por la paz pero no condenó a su socio y seguramente será la gran potencia que se contraponga a EE.UU. y Europa en el futuro. Rusia quedará muy disminuida en todo sentido.

Ucrania necesitará de la real ayuda de Occidente y sin lugar a dudas ha surgido un nuevo líder: Volodímir Zelenski y un pueblo muy valiente que con su cuerpo defiende a su país.

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