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Puntualizaciones de la Ley


@| He leído atentamente vuestro editorial publicado el día 28 de julio del presente año, el cual se titula: « “Ley Trans” mentiras y casi mentiras»; desprendiéndose dentro sus párrafos la siguiente frase: “…Ahora bien, sí habilita a iniciar tratamientos hormonales a menores sin esta autorización. Y el gran tema, según muchos expertos, es que estos tratamientos sí pueden tener efectos irreversibles, entre los cuales estaría la imposibilidad de tener hijos".

Como activista social, podría discrepar ampliamente sobre la postura de la Editorial sobre el tema, puesto que, parecería desprenderse de varias afirmaciones que allí se expresan, gran desconocimiento sobre la realidad de la población trans en el país y factores que constituyen el manejo social de estas personas. Sin embargo, me convoca a escribir esta respuesta, un motivo distinto, que viene ligado a mi profesión jurídica. En efecto, en los años que llevo de ejercicio me he dedicado al Derecho de Familia y especialmente a las situaciones de las personas trans, es por esto que, me siento en la obligación moral de hacer unas precisiones sobre la frase citada anteriormente.

Los menores podrían eventualmente llegar a someterse a tratamientos hormonales con autorización del juez en suplencia de sus representantes legales, si los médicos tratantes del caso consideran que está en condiciones mentales y físicas para iniciar ese proceso, no obstante, esto no se concibe por la Ley 19. 684 (ley trans) si no que, para arribar a esa hipótesis, las regulaciones jurídicas vienen de la mano del art.8 y 11bis del Código de la Niñez y la Adolescencia; en otras palabras, no es la ley trans aquella que faculta ese acceso al tratamiento sin la anuencia de los padres, sino que ya se disponía previamente en nuestro ordenamiento jurídico. De hecho, el Decreto 274/010, en el art.24, señala el pedido de consentimiento de los padres (el cual la ley trans no suple, porque para llegar a ese camino debería haber dispuesto explícitamente que el consentimiento de los padres no será necesario, de ese modo norma posterior, mata norma anterior), y en caso de adolescentes, se tendrá en cuenta el interés superior del adolescente, trayendo como consecuencia lo que sucede hoy en día en la realidad (antes de la existencia de la ley trans) que es que de 16 años en adelante, al menor se le indican tratamientos hormonales sin consentimientos paternos.

Por tanto, induce al error afirmar que la norma “…sí habilita a iniciar tratamientos hormonales a menores sin esta autorización”, porque quién lo habilita es el juez, sustentado en el Código de la Niñez y la Adolescencia y los protocolos médicos que se utilizan actualmente, no así, la Ley Trans, que solo cumple el efecto de norma compiladora.

Aclarado este punto, sólo cabe restar que, el resto de la opinión de la Editorial es tan válida como cualquier opinión existente, de modo que, no me detendré a expresarme en dicho sentido. Simplemente me pareció necesario cristalizar una controversia sobre la ley, que, naturalmente, puede hacerle variar al lector su intención de voto este domingo 4.

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