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El puerto de aguas profundas y su financiación


@|A lo largo de mi larga vida, he tenido el honor de navegar por los ámbitos fluviales, marítimos y portuarios por mucho tiempo.

Me desempeñé como Presidente del Comité Técnico de Puertos de la OEA, de la Comisión Interamericana de Puertos, del Directorio de la A.N.P. y fui, también, Profesor de transporte marítimo y régimen portuario de la Academia de Derecho Internacional de La Haya.

He publicado más de cien trabajos sobre esta temática y uno de ellos refiere a la carta de un lector, publicada el día 7 del corriente, en la que insiste que el puerto de aguas profundas de Rocha se debe llevar a cabo y termina afirmando que “el dinero para construir el puerto sería fácil conseguirlo”.

Con el respeto que me merecen todas las opiniones, debo expresar enfáticamente que discrepo, en forma radical, con esa afirmación.

En mi artículo publicado en la Revista Naval sobre este tema (abril 2015), después de referirme a lo disparatado de la ley 19.046, fui categórico en establecer que ese emprendimiento no era viable en razón de que no iban a obtenerse los fondos necesarios para llevarlo a cabo porque no existían las cargas que pudieran justificarlo.

Sintéticamente, hice referencia a las 59 terminales portuarias que la Argentina tiene en el Río Paraná, en el puerto de Buenos Aires, en el de La Plata, el de Bahía Blanca y el de Necochea en Quequén, así como en el puerto brasileño de Río Grande a sólo 240 kilómetros al Norte de nuestra frontera; y al hecho de que el propio Presidente de la A.N.P., Ing. Naval Alberto Díaz, manifestó que, para justificar la inversión de un puerto en esa zona, se requería que moviera 60 millones de toneladas de carga por año.
Si tomamos en cuenta que entre el puerto de Nueva Palmira y el de Montevideo mueven algo más de 20 millones de toneladas anuales, la respuesta sobre la inviabilidad de este proyecto se caía de madura, porque nadie invierte para perder.

Desde la génesis de nuestro país existió, con Argentina, la denominada lucha de puertos. Nadie regala nada en esta materia porque los puertos son palancas de desarrollo de los países.

Pensar que Argentina y Brasil iban a desviar cargas para la operativa del puerto en Rocha es pura ilusión.

Incluso, últimamente, en esa lucha de puertos, con el de Buenos Aires, estamos perdiendo puesto que esa terminal ha hecho importantes mejoras en su infraestructura y ha obtenido el transbordo de cargas paraguayas que antes se operaban en Montevideo, lo que ha significado que, en 2018, esa operativa creciera un 22% y la de Montevideo bajara un 15%.

Los hechos hablan más que las palabras. El proyecto de puertos de aguas profundas en La Paloma, promovido por el Ing. Lucio Cáceres, cuando era Ministro de Transporte y Obras Públicas, resultó estéril por falta de inversores y lo mismo ha sucedido con el proyecto del Sr. Mujica de un puerto en la zona de Entre Cabos de Rocha, por una razón muy sencilla, nadie invierte para perder, salvo el Estado con algunos proyectos inviables.

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