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Política y democracia


@|Entre tantas sandeces y acciones “negativas” a que nos tienen acostumbrados los mal autoinvestidos como “políticos”, hemos oído últimamente calificar como riesgo la posibilidad de que la Democracia se “elitice”.

¿Qué significa la palabra político?

Todos sabemos que, en la actualidad, todo aquel que –aún si es un palurdo advenedizo- llena los requisitos administrativos para registrar una lista en la Corte Electoral, adquiere como por arte de magia condición de “político”.

Pero “política” no es lo mismo que Política. Y la mayoría de nuestros dirigentes nos demuestran, día a día, que lo que ejercen es la “política” a su conveniencia personal o partidaria.

Usar el déficit cultural de un gran porcentaje de electores para arrimar votos no es hacer Política, y debería emplearse otra palabra o inventarla para nombrar ese hecho que hoy teóricamente está connotado con la Democracia. Y ésta, en ese estado de cosas, ha pasado a ser una mera definición semántica correcta, que no tiene aplicación práctica en la realidad actual: una utopía.

Desde que el ser humano hizo su aparición en el planeta con sus primeros grupos o tribus, se organizó todo entre Dirigentes y Dirigidos, los más aptos y los menos aptos emulando naturalmente a las manadas de animales, pero con una inteligencia superior.

El proceso evolutivo nos trajo a nuestros días, afinando el lápiz por el camino para controlar los vicios sociales que fue adquiriendo la Humanidad. Pero hemos perdido el norte, el sentido real y racional de las cosas.

¿Qué duración puede tener un sistema republicano asentado en una democracia cuyos votantes no son calificados y a su vez pueden interferir en un gobierno cada vez que la habilidad psico-social de la oposición se lo proponga?

El 1º marzo de2020, éramos muchos los convencidos de que el primer acto de gobierno sería la implantación de Medidas Prontas de Seguridad, como forma efectiva de terminar con la existencia de la republiqueta para-estatal de la droga y la actuación vergonzosa de los gremios comunistas en la “política”.

Si el Presidente Lacalle Pou desestima la incidencia de votos, estos lo favorecerán a posteriori ante Políticas fuertes y audaces a través de las leyes republicanas existentes, a pesar de la falta de modernización de nuestra Democracia.

Creemos firmemente que la Democracia debe ser “elitista” a través de una reforma en la cual los Dirigidos deban cursar una capacitación para pasar a ser Dirigentes y además votar, cosa que no podrían hacer quienes no estén calificados. La base del ordenamiento de la Humanidad siempre fue “elitista” y lo establecen todas las religiones.

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