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¿A quién perjudica?


@|Al proclamarse la LUC y conocerse en profundidad sus 476 artículos, la ciudadanía, mayoritariamente, se sintió representada por un gobierno que asumía responsabilidades ante la situación heredada de los gobiernos precedentes.

El ciudadano racional, pensante, de cualquier bandería, sin buscar culpas ajenas, sabía que, más allá de conquistas otorgadas a minorías de género y otros avances logrados en épocas de bonanza financiera, permanecían fallas, carencias o injusticias en temas como: seguridad, educación, economía y empresas públicas, regulaciones laborales, vivienda, reformas y mejoras en aspectos sociales y previsionales.

Por tanto, el nuevo gobierno de coalición traía elaborado de antemano un plan de trabajo cuyo Faro de Alejandría que iluminaría su acción a futuro era la LUC, Ley de Urgente Consideración.

Así lo planteó en el Poder Legislativo, donde discutido y analizado por todo el espectro político y organizaciones sindicales y empresariales, corregido y optimizado por aportes de los diálogos mantenidos durante el razonable e imperioso tiempo de discusión, se aprobó. Y así se comenzó a implementar y hoy, vigente en todos sus aspectos, los objetivos previstos se van realizando.

Pero hay, siempre hay, desde que asumió este nuevo gobierno, un núcleo, caprichosamente duro, que se resiste y obliga a la ciudadanía a confirmar su conformidad con la LUC, la nueva ley.

Han pasado más de 16 meses de su promulgación y los uruguayos disfrutan mejoras y beneficios logrados a la fecha, sin apreciar perjuicios augurados… Entonces, ¿a quién perjudica?

¿Afecta al ciudadano responsable, trabajador, al profesional, al técnico, al ama de casa, al artesano o al artista, al buen empleado público, al tallerista, al deportista, al estudiante o al jubilado? No, no los afecta, los protege y reivindica el papel del Estado, defendiendo sus derechos, antes limitados, promoviendo acciones que propicien un futuro mejor, con orden y libertades.

Quedan fuera de esta lista quienes se sienten o son directamente perjudicados por la LUC: comunistas y socialistas radicalizados, nostálgicos ideologizados, maestros y profesores sindicalizados que ven peligrar sus abusivas prebendas, apoltronados empleados de empresas estatales que dan pérdida permanente, gremialistas enquistados en directivas que ven amenazados sus privilegios, malos empleados estatales atornillados a sus asientos, huelguistas y piqueteros, lavadores de activos, políticos nepotistas, corruptos y/o improvisados que han accedido a cargos en busca de beneficios, tarjetas corporativas y fueros para disponer para sí de dineros del Estado, ineptos administradores públicos despilfarradores, malos pagadores, resentidos y/o violentos sociales, inconformistas irredimibles, abusadores de género, abigeos, agiotistas, narcotraficantes, estafadores, rapiñeros, delincuentes y criminales.

Si usted no se considera incluido en esta “distinguida lista de privilegiados”, entonces no dudará, por su propia consciencia, sin veladas amenazas, mentirosas promesas, ni oportunistas choripanes, sin duda alguna, en votar No a la pretenciosa anulación de 135 artículos de la LUC.

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