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Pedido a la Justicia 

Proceso judicial sin resolución


@|El día 14 de agosto del año 2011 mi hijo se encontraba practicando paracaidismo y por causas que resultan debidamente probados en el expediente IUE: 167 – 420/2011, seguido ante el Juzgado Letrado de Primera Instancia de Canelones de 2° Turno, resultó con el desenlace fatal de su muerte a consecuencia de precipitarse al suelo, diagnosticando la causa de su muerte “Anemia aguda por hemorragia masiva debido a politraumatismo graves por accidente de aviación”.

Tal como lo puso de relieve el Batallón de Infantería de Paracaidista Nº 14, que realizó un examen pericial al paracaídas que utilizara mi hijo al momento del accidente el mismo no posee su correspondiente Libro de Empaque, su Caja de Información se encuentra ilegible por el desgaste, lo cual no permite determinar ni su número de serie ni su fecha de fabricación, la cúpula presenta un desgarro longitudinal sobre su tejido de 1.40 m en el centro de su tercera celda y el estado general del paracaídas permite apreciar un extenso uso del mismo y se observa falta de mantenimiento adecuado.

No sólo eso, queda plenamente probado en el expediente que tanto su Instructor como la persona propietaria del paracaídas violaron de forma flagrante el Decreto Reglamentario que regula la actividad de Paracaidismo, Decreto N° 174/1990. Es más, de acuerdo a lo declarado por el Instructor queda claro que desconoce la normativa que regula la actividad que dice enseñar y el propietario reconoce que nunca le hizo mantenimiento a dicho paracaídas.

Lo expresado y toda la prueba obrantes en el expediente me lleva a concluir que: A) A mi hijo se le entrego un paracaídas que no estaba en condiciones de volar correctamente por el alto desgaste y absoluta falta de mantenimiento que tenía el equipo. B) Se le entrego un paracaídas que no era apto para ser utilizado por él de acuerdo al Peso de salida y la cantidad de saltos recomendados por el fabricante para el uso seguro de ese paracaídas.C) Se le proporciono un paracaídas que no contaba con la certificación para ser usado dentro del territorio de la República. D) Claro indicios de que la rotura del velamen del equipo se debió a su pésimo estado de conservación, mantenimiento y un alto desgaste en sus costuras. E) Una pésima instrucción recibida por mí hijo de parte de su Instructor el Sr. T. y un examen práctico tomado por el Sr. U., donde no hay una sola constancia que se le haya enseñado y tomado examen sobre los conocimientos teóricos que exige el artículo 32 del Decreto Reglamentario, que llevo a que no contara con los elementos teóricos suficientes para poder resolver la situación que termino en definitiva segándole la vida. F) Que los comportamientos realizados por el Sr. P y T se encuentran a mi juicio claramente marcados por la negligencia e impericia y en flagrante violación del Decreto Reglamentario que regula la actividad del paracaidismo.
Con todas las irregularidades acreditadas en el expediente, las preguntas que aquejan a nuestra familia son: ¿Por qué no hay justicia para Marcelo? ¿Por qué luego de casi siete años de investigación no hay una resolución al respecto?

El tiempo pasa y cuando más tarda la justicia en resolver -7 años- no podemos hablar de justicia.

Mi familia y yo nos merecemos una respuesta, respuesta que no va a poner fin al dolor indescriptible de perder un hijo, un hermano, un tío, pero por lo menos poder hacer el duelo que la Inoperancia y Desidia del Poder Judicial y del Ministerio Público actuantes nos los viene negando desde el 14 de agosto 2011, día de su fallecimiento.

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