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Dos pasos más


@| Hay una reflexión que sostiene que para entender al otro hay que caminar en sus zapatos. Supone que esa conducta debe partir de aceptar que ese caminar me dará la capacidad de comprensión sobre sus pasos. Cuando se produce un cambio en la sociedad porque una mayoría lo decide de acuerdo a la forma correcta de hacerlo (elecciones libres) quienes se colocan en la nueva oposición deben caminar con los zapatos de la mayoría para entender cuales son las razones del cambio.

Del mismo modo los que ganaron deben intentar la misma operación buscando descubrir los temas en que los perdidosos sienten amenazado el futuro por las decisiones a tomar por la nueva conducción.

Me ha tocado participar en encuentros donde esos temores superan largamente la posibilidad de que en verdad puedan producirse. Un ejemplo. Para que algunos derechos conquistados se pierdan debe partirse de que la nueva conducción lo decida. Cuando justamente la mayoría afirma que esa no es ni su intención ni siquiera su deseo el camino debe quedar despejado.

Lo contrario es renunciar a la lógica de los hechos. La razón que se esgrime entonces es el pasado y hechos que colocados fuera del contexto no son precisamente la mejor forma de poner de acuerdo a las partes. Hace algo mas de 20 años me toco defender la Reforma de Rama. Note que buena parte de la crítica a veces extremadamente dura partía de no conocer las bases efectivas de la misma. Se la llego a proclamar como la Reforma Ramera de forma despectiva acusando que la financiación venia en parte del BID. En simultánea ese mismo banco financiaba la reforma del saneamiento de Montevideo pero en ese caso nada se objetaba.

La de Rama era en el periodo segundo de Sanguinetti y la segunda de Arana. O sea dos gobiernos de signo partidario diferentes.

Creo que eso está sucediendo otra vez. Me preguntó si otra vez no estamos siguiendo el consejo del inició. Tal vez los otros zapatos no sean tan cómodos como los nuestros. Pero estamos casi en verano y el calzado se vuelve menos convencional.

¿Y si lo hacemos y tratamos de ver lo cierto y no lo imaginario? Vale la pena, ¿no les parece ?

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