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¿Que nos paso…?

Nada para festejar...


@| Por alguna desconocida razón, principio de año es un momento que invita a la reflexión y para esto, nada mejor que inspirarse en las enseñanzas de grandes pensadores.

En un momento donde nos abruman las agresiones a todo nivel, me parece interesante tomar en cuenta los conceptos de Confucio, quien fuera un Maestro y Filósofo Chino de hace 2500 años. El sostenía que para desarrollar una Nación y Sociedad próspera, se debían promover los buenos valores, la moral, los principios y las tradiciones entre sus habitantes.

Según profesaba, éstos debían ser trasmitidos desde el Estado a los ciudadanos, de los Padres a los hijos y de los Maestros a los alumnos, etc... En éste orden de relevancia.

Tomando éstas enseñanzas como premisa, comienzo a considerar como estamos al respecto y la verdad, me vienen a la memoria una catarata de hechos lamentables que se dieron a nivel de Presidencia, Vice-Presidencia, Ministerios y Parlamento, durante los gobiernos del FA.

No hace falta enumerarlos para que la gente pueda recordar todos los acontecimientos donde los ciudadanos hemos padecido (siempre bajo una constante soberbia), la prepotencia, la descalificación, la mentira, la burla, la inmoralidad, la falta de ética, el lenguaje soez y mucho más… por parte del Gobierno.

Lamentablemente, todos éstos “valores” que nos han transmitido (que por cierto no son ni virtuosos ni inocuos, por el contrario, son muy nocivos y negativos), han sido justificados, aceptados e incluso premiados, por algunas personas e Instituciones de este país.

Pero, aunque hay quienes consideren estos hechos como triviales, no se puede negar que han impactado y degradado nuestra sociedad, al punto que hoy nos resulta irreconocible. Nadie es ajeno a los lamentables sucesos de agresiones y descalificaciones a Maestros, Profesores, Médicos, Instituciones, Trabajadores y Ciudadanos en general, en la que a diario estamos todos inmersos.

Debo reconocer que en su discurso inicial, el Dr. Vázquez tenía razón cuando dijo que “iban a temblar las raíces de éste país”, pero se equivocó rotundamente al incitarnos a que festejemos, porque socialmente en el Uruguay de hoy, no tenemos nada que festejar.

A la luz de lo visto y sin lugar a dudas, me animo a sugerir que lo más acertado y sensato es decir: “Pensemos Uruguayos, pensemos…”.´

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